Tradicionalmente, con o sin malicia, se han dividido el alma y el cuerpo como dos substancias distintas; siendo el cuerpo lo finito, mortal e impuro en contraposición del alma. Esto ha generado en el ser humano una serie de desdichas, miedos, angustias y culpas. ¿Qué tiene que decir la filosofía al respecto? ¿Cómo deshacerse de una carga histórica tan pesada?
Una vez más Epicuro sale a nuestro auxilio y en este episodio vamos caminando junto a él para descubrir que nuestro miedo a la muerte es en realidad un miedo al castigo del alma, que una forma de sosiego puede reemplazar las culpas infundadas y que no hay mejor antídoto para la angustia que el entendimiento. Acompáñanos para ver si juntos encontramos una gran ruta ética para una época caótica.