En estos momentos donde nuestras lineas temporales se extienden más allá de nuestra vida rutinaria, surge una pregunta obligada: ¿Qué hacer con ese tiempo? Podemos reparar la perilla de la puerta o limpiar la cocina varias veces, pero después de cumplir con los "deberes" el tiempo nos sigue confrontando con nosotros mismos, con la posibilidad de la contemplación y la ineludible introspección. De esta vida contemplativa surgen los cambios necesarios, tanto individuales como colectivos; no del tiempo de trabajo ni del que consideramos como libre, sino de ese espacio más allá del tiempo donde puede habitar el ocio. Un lugar situado en el interior y muy distante de la pereza, ese no lugar donde está la posibilidad de cambio, trasmutación, descubrimiento, libertad y verdad.
Si existieran sólo dos clases de personas en el mundo, los que gozan del ocio y los que no, en dónde te situarías. Te compartimos nuestras reflexiones en este episodio esperando que te ayuden a escaparte del tiempo. León y Jano envían un abrazo a toda la audiencia en tiempos donde nos dicen que la cercanía es imprudente y casi imposible.