Bruselas, 1986: un pequeño sello con seis años de vida, seguía publicando interesante pop de vanguardia. Los Discos Del Crepúsculo dieron cobijo a intrépidos personajes que iban más allá de los convencionalismos del pop y el rock: el escocés Alan Rankine, la americana Anna Domino, la francesa Isabelle Antena o el belga Kid Montana fueron vivos ejemplos. En su serie clásica "Lome Arme", dirigida por Wim Mertens, aparecían compositores experimentales como Steve Lacy. Vanguardistas como Blaine L. Reininger o Paul Haig, contribuyeron también a este sello con más prestigio que ventas. En Inglaterra, un tal Mike Alway siguió los pasos del Crepúsculo con Él Recordings, que promocionó a artistas un tanto malditos y de culto, como The King Of Luxembourg, Momus o The Monochrome Set, muchas veces con la ayuda del productor y arreglista de la casa: Louis Philippe. El Crepúsculo también publicó discos de Factory, incluso algunos exclusivos, bajo la etiqueta Factory Benelux, como el single de la neoyorkina Stanton Miranda. Magnífica música, para un fin de semana junto al mar.