En este primer domingo de enero, deberíamos ubicarnos algunos minutos u horas en nuestro "punto de apoyo" (desde el cual podemos mover el mundo), para mirar desde el infinito de nuestras convicciones hasta el confín del universo. Nadie será capaz de detenernos ni oponerse, somos dueños del examen de nuestras ideas. Entonces el viaje nos llevará al origen de este año, que está ligado a lo que nos dejó el anterior: enjambre de nubes negras, lamentosos cánticos, cargadores enlutados con guantes blancos y músicas fúnebres. Desde esas cavernas dantescas, infernales, estamos emergiendo. Hemos superado gran parte del tormento, aunque seguimos heridos, pero no doblegados. Sentimos que el aire es favorable a nuestra barca, sigamos remando. El año comienza y seguro que ya hemos pasado lo peor. Pero necesitamos sobrevir este año, será nuestra meta, no hay nada con mayor prioridad.