En los tiempos de tambores de guerra recordamos la guerras mundiales de 1914 la primera guerra y 1945 la segunda, pareciera que estas no volverían a involucrar al mundo entero. Sin embargo, este 2022 la situación generada entre Ucrania y Rusia, nos devuelven las preguntas sobre si la esencia del ser humano es la muerte y las guerras. Igualmente, se pone sobre la mesa la controversia natural de la vida con la muerte, el amor y el odio, la paz o la guerra: ¿El ser humano inexorablemente es así? Para explicar la tendencia como individuo biológico hacia la muerte o al odio está en la evolución y el gen egoísta. Y como sociedad está en la hegemonía de una cultura del desarrollo y crecimiento económico sin frontera. Los poderosos económica y militarmente, creen que la tierra les pertenece y que los recursos naturales pueden ser utilizados independiente de si están en su territorio o no. Hobbes nos recordaba que el "Homo homini lupus" (hombre es lobo del hombre) y que la sociedad si es dividida en lobos y corderos, los últimos en realidad tratan de imitar a los lobos, y por tanto acceden dócilmente a encargarse de las muertes que les encargan. Si la guerra y la muerte nos aterran, no queda mas que reconocer que la fuerza (la muerte , la sangre) se detiene porque como seres humanos la razón nos asiste. Y ello nos propone convivir con grupos que aspiren al bien, porque quien hacen el mal, con la práctica se hará mas malo todavía. Lo cuestionable de las guerras es reconocer que hay muchas causas hasta insignificantes, sin embargo cuando pasan el punto de inflexión, las consecuencias son hasta incontrolables y la muerte puede superar cualquier idea previa. En estos tiempos de pandemia, mi apoyo a los que sufrieron la pérdida de algún ser querido y solo recordarles que la muerte es un hecho natural del ser humano, la ausencia física puede superarse si vemos las obras y ejemplo que nos dejaron, por lo que si lo convertimos en motivación servirá para continuar su ejemplo de vida, amor y valentía.