Bergamoto y el Jardinero de los Caminos
Hace muchos años, Bergamoto, el intrépido aprendiz del sabio más sabio de Oriente, decidió embarcarse en una travesía a través de las antiguas tierras de Aqilara.
En su corazón, ansiaba desentrañar misterios y aprender nuevas sabidurías.
Durante su viaje, mientras cruzaba un espeso bosque, encontró una serie de senderos que se entrelazaban como un intrincado laberinto.
Mientras observaba los caminos, se percató de que había un anciano que parecía estar cultivando y cuidando plantas al borde de los senderos.
Curioso, Bergamoto se acercó y saludó al anciano.
— Buenos días, señor. Me llamo Bergamoto y soy aprendiz del sabio más sabio de Oriente. ¿Podría decirme cuál es el camino correcto para cruzar este bosque? — preguntó con respeto.
El anciano miró a Bergamoto con una sonrisa amable y dijo:
— Joven aventurero, en este bosque, los caminos cambian con el viento y crecen con la lluvia. Pero te diré algo, aquí no seguimos caminos, los creamos.