No es fácil formar parte de una familia disfuncional, pues los canales de comunicación e interacción se ven afectados por la dinámica trastornada que se lleva a cabo. No importa la religión, cultura, etnicidad o nivel social, la disfuncionalidad puede ser la base de cualquier familia.
¿Sientes que no puedes expresarte o ser quien eres, con tal y complacer a tus padres y/o miembros de tu familia? ¿Es difícil hablar sobre temas importantes y profundos en tu ámbito familiar? Si es así, déjame decirte que no estás solo(a) en esto. En nuestra sociedad cada vez es más común ver estos rasgos familiares. Pero, recuerda, es posible transformar la disfuncionalidad familiar en funcionalidad.