Hoy nos visitan Mariano Calabuig, Jorge Garrido, el general Monzón y Pepe Corbacho.
Con ellos nos fijamos en la comparecencia de la ministra Delgado por sus indignas y vergonzantes palabras grabadas por el ex comisario Villarejo, cubiertas por un manto de silencio cómplice desde el feminismo mediático.
La ministra se dice chantajeada, lo que supone el reconocimiento explícito de tener algo oscuro que esconder para que las cloacas del estado puedan cometer a toda una ministra a chantaje.
Nos ocupamos también del pánico que recorre la sede de Ferraz. Su odio a los católicos y su necesidad de ganarle la Guerra Civil que ellos provocaron a los muertos que descansaban en paz para así recuperar el espacio político que les ha restado Podemos se les vuelve ahora en contra.
La mera posibilidad de que los restos de Franco descansen en el centro de Madrid y que la catedral de la Almudena y sus inmediaciones, tan cerca de la Plaza de Oriente donde se organizaban las demostraciones de apoyo masivo al general, reciban a millares de sus seguidores han impulsado a la vicepresidenta a pedir audiencia al Vaticano.
Los ateos, los laicistas, ahora están dispuestos a besar anillos y lamer cirios. Parece que, hasta después de muerto, no hay milagro ni conversión que Franco no consiga.