No sé vosotros, pero yo, a veces, sin querer, me quedo con fragmentos de conversaciones, retazos de diálogos, con imágenes efímeras con las cuales me monto una historia o las comparto en Twitter o, como es el caso, alimento este podcast. Y eso que, por escuchar mucha música o podcasts por la calle, estoy seguro que me estoy perdiendo grandes momentos. Menos auriculares, más poner la antena.
Pues eso, que unos intrascendentes segundos captados de una conversación telefónica que he escuchado al salir de una reunión hoy y me ha dado por vomitar sin control esta sarta de paridas en algo más de 7 minutos.