En su reposo, con el pastor Isaí Rodríguez Ruiz

En su reposo, con el pastor Isaí Rodríguez Ruiz

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En su reposo, con el pastor Isaí Rodríguez Ruiz episodes

  • En su reposo. Resultados. T10. E15.
    En su reposo. 06/12/2021. T10. E15.
    “Y Caleb echó de allí a los tres hijos de Anac, a Sesai, Ahimán y Talmai, hijos de Anac”.
    ‭‭Josué‬ ‭15:14‬
    Resultados
    La promesa de Dios estaba ahí, según capítulos anteriores, repetida en este capítulo, pero era necesario hacerla realidad con acciones concretas de parte de Caleb.
    Quizá esta se la mayor enseñanza de la Biblia. Dios hace promesas. Promesas impresionantes, maravillosas. Promesas de todo tipo; espirituales, familiares, temporales, eternas. Pero todas ellas requirieron que quienes las recibían, avanzaran en fe para adquirir aquello prometido.
    Caleb avanzó hacia su promesa pero tuvo que trabajar para verla convertida en realidad.
    Luchó contra los anaceos, los hijos de Anac, los gigantes. No uno ni dos, tres de ellos y sus familias. Poderosos, guerreros, fieros en la lucha, pero Caleb pudo más que ellos.
    Los derrotó y tomó posesión de su promesa.
    No siempre tendrá que ser una batalla física o espiritual (como muchos equivocadamente imaginan), contra personas o demonios, la mayoría de las veces, la batalla es interna.
    La falta de fe, la falta de acción, la falta de disciplina, de compromiso, son muchísimas veces motivo para no alcanzar las promesas divinas.
    No veremos resultados si solo esperamos que Dios cumpla sus promesas sin hacer la parte que nos corresponde, cruzados de brazos.
    Las promesas divinas están ahí, y su disposición para cumplirlas se mantiene en pie, pues es Dios y es fiel a su palabra.
    Como Caleb, hay que ir hacia adelante, hay que enfrentar los enemigos internos o externos que se nos presenten y así tomar posesión de las promesas de Dios.
    Es tiempo de creerle a Dios y de avanzar con paso firme en el camino que él nos ha marcado: Fidelidad, santidad, servicio, comunión.
    Que este día nos propongamos avanzar en la conquista de las promesas de Dios para nuestra vida y nuestra familia.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    4 min
  • En su reposo. La fe no tiene edad. T10. E14.
    En su reposo. 04/12/2021. T10. E14.
    “Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho”.
    ‭‭Josué‬ ‭14:12‬
    La fe no tiene edad
    45 años habían pasado desde los años “mozos” de Josué y Caleb. Sin embargo, aquellos tiempos de juventud, energía y vigor, no parecían haber terminado para el hijo de Jefone.
    Es notable su ánimo, disposición y pasión por cumplir la voluntad de Dios en la conquista de la tierra prometida, pero hay algo que destaca todavía más que su larga juventud.
    Es la fe. La fe del joven Caleb, aquel que tenía una visión diferente a todos sus compañeros espías, la fe que se sobrepuso a la devastadora declaración de aquellos que veían la tierra como inconquistable.
    Caleb es un hombre de fe. Y la fe no tiene edad. No necesitas ser joven o viejo para adquirirla.
    No depende de las circunstancias, ni de las personas a nuestro alrededor. No se basa en ideas, costumbres o tradiciones; mucho menos en cosas tangibles o visibles.
    La fe de Caleb ya entendía que podía ver lo que no se ve, solo por creer en Dios y en sus promesas.
    Dios dijo que les daría la tierra, y eso fue más que suficiente para él. Anduvo 40 años en el desierto pero nunca dudó de la promesa.
    Cuando llegó el tiempo, nadie estaba más listo que Caleb para la batalla. Había esperado 40 años pero su fe jamás menguó. La edad no lo venció, ni el paso de los años lo frustró.
    Así nos lo demuestra en esta historia, cuando pasados cinco años de guerras, reclama a Josué el cumplimiento de la promesa que por su fe se le entregó.
    Pero no lo hace por cumplir o por ambición. Aún en su solicitud es posible ver que su fe se mantiene intacta.
    Él pide aquel monte, el monte de los anaceos, de los gigantes, con la total certeza de que Dios, que le prometió entrar a la tierra prometida, lo acompañará; y por lo tanto, la promesa de que le daría la tierra que él quisiera también se haría realidad frente a aquellos poderosos enemigos.
    No. La fe no tiene edad. La fe no depende de ser más joven o más viejo, tampoco tiene género ni estatus.
    La fe está al alcance de todos, para hacer realidad la gracia, la salvación y la promesa de vida eterna para todo aquel que cree.
    Que la fe en cada corazón se avive este día con la certeza de que tenemos un Dios que sabe cumplir lo que promete.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    5 min
  • En su reposo. La mejor herencia. T10. E13.
    En su reposo. 03/12/2021. T10. E13.
    “Mas a la tribu de Leví no dio Moisés heredad; Jehová Dios de Israel es la heredad de ellos, como él les había dicho”.
    ‭‭Josué‬ ‭13:33‬
    La mejor herencia
    Dos veces este capítulo señala la ausencia de tierras en posesión para la tribu de Leví.
    La primera de ellas en el versículo 14 hace la observación de que la manutención de esta tribu sería por medio de los sacrificios; es decir, que el sistema religioso de la nación proveería de los medios necesarios para que subsistieran.
    Todo el sistema religioso establecido en la Ley de Moisés detalla esta expresión. Los levitas y la familia sacerdotal no tendrían posesión como sus hermanos de las demás tribus, pero Dios estableció un medio para suplir sus necesidades.
    Pero el último versículo del capítulo, el que hemos ocupado para este devocional, va más allá de una necesidad material.
    La heredad de la tribu de Leví sería Dios mismo. “Jehová. . . Es la heredad de ellos”.
    La expresión revela intimidad, cercanía, comunión.
    También nos muestra la atención personalizada que esta tribu tenía de parte de Dios para sus necesidades.
    La tribu perdió el derecho a poseer un pedazo de tierra, pero ganó el derecho a esta cercanía con Dios y a este cuidado especial de su parte.
    De esa manera, la tribu de Leví se convirtió en un ejemplo de todo lo inmaterial, eterno y celestial que los hijos de Dios pueden adquirir, cuyo valor trasciende toda herencia terrenal.
    Pero también de la garantía divina de cuidado, protección y provisión para sus hijos.
    La mirada del creyente no está entonces en la posesión de bienes, ni en la adquisición de recursos monetarios que le provean o garanticen seguridad económica.
    Es prioridad del hijo de Dios agradarlo a él, vivir en comunión con su Señor, honrándolo, obedeciéndolo y sirviéndole en todos los aspectos de su vida, con la certeza absoluta de que ningún bien le hará falta, pues Dios mismo cuida de su vida y suple todas sus necesidades.
    Que nuestros ojos estén mirando a Cristo; y que disfrutemos nuestra mejor y mayor herencia: la gloria de tenerle en nuestros corazones.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    4 min
  • En su reposo. Registro histórico. T10. E12.
    En su reposo. 02/12/2021. T10. E12.
    “El rey de Tirsa, otro; treinta y un reyes por todos”.
    ‭‭Josué‬ ‭12:24‬
    Registro histórico
    La historia tiene muchos recursos que ofrecernos.
    Puede ser de utilidad para recordarnos los éxitos y/o fracasos del pasado, dejando lecciones de vida para las nuevas generaciones.
    Así, cada nueva generación es responsable de mirar hacia sus antecesores para recibir el aprendizaje necesario y caminar por mejores sendas que sus antepasados.
    La historia también nos revela con increíble justicia e imparcialidad, el lugar que cada persona ha de ocupar en los anales de la humanidad.
    Incluso cuando ha tratado de ocultarse o de contarse una versión maquillada de la vida de un personaje, tarde o temprano la verdad brilla y coloca en el pedestal o en la basura, al personaje en cuestión.
    La historia, en el caso del capítulo que nos ocupa, provee un registro de victorias que ofrece por lo menos el recordatorio de tres cosas.
    Primero, el recuerdo del cumplimiento de la promesa hecha por Dios a su pueblo sobre que poseerían aquellas tierras; y el derecho de posesión, ganado en el campo de batalla.
    Un total de 31 reyes fueron derrotados en cumplimiento de la promesa de Dios.
    Segundo, la participación divina, implícita en el capítulo pero presente en todo el libro, proveyendo su poder a favor de Israel en tan poderosas victorias.
    Tercero, el recordatorio del liderazgo de Moisés y Josué como los hombres que Dios utilizó para llevar al pueblo a esta posesión de la tierra prometida.
    Por supuesto, la aplicación de estas tres verdades no puede ser menos en nuestros días.
    La historia nos demuestra que Dios siempre cumple sus promesas.
    La historia nos comprueba la intervención divina a nuestro favor.
    La historia nos trae a la memoria aquellos que sirvieron para sembrar en nuestras vidas la verdad del evangelio.
    Entonces, no demerítenos la historia ni la minimicemos.
    Esta ahí para decir en voz alta todo lo que Dios ha hecho en el pasado a nuestro favor y como una garantía de que el Dios que estuvo ayer, estará hoy y mañana a nuestro lado para seguir cumpliendo sus promesas, dándonos victoria sobre las luchas y proveyendo hombres y mujeres para guiar a su pueblo.
    Sea el Señor glorificado.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    5 min
  • En su reposo. Guerra y paz. T10. E11.
    En su reposo. 01/12/2021. T10. E11.
    “Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo lo que Jehová había dicho a Moisés; y la entregó Josué a los israelitas por herencia conforme a su distribución según sus tribus; y la tierra descansó de la guerra”.
    ‭‭Josué‬ ‭11:23‬
    Guerra y paz
    La última gran batalla de Josué fue contra un conglomerado de poco más de 10 reyes.
    La victoria, absoluta, trajo el fin de las grandes batallas.
    Quedarían todavía algunos reinos por conquistar, pero de manera general, esta victoria trajo certeza en la guerra, no había forma de hacer frente a Israel y su ejército; y mucho menos al Dios que peleaba con ellos.
    Entonces, no solo los enemigos de Israel, sino el mismo pueblo de Dios entendieron que la victoria estaba asegurada.
    Esto trajo un cierto grado de paz y estabilidad que permitió dar entrada al siguiente paso en el proceso de posesión de la tierra prometida: la repartición de la tierra.
    Este capítulo once resume este proceso en el versículo que hemos leído.
    Todo tiene su tiempo. El tiempo de la guerra dio paso al tiempo de la paz, la organización, la distribución de la tierra.
    Una distribución pacífica, ordenada que requirió de otras habilidades, de otros recursos diferentes a los que el campo de batalla demanda.
    Pero en todo tiempo está la ayuda del Señor a nuestro lado. En tiempo de guerra, el Señor es nuestra fortaleza, nuestra victoria , nuestro capitán y quien garantiza nuestra victoria.
    En tiempo de paz, su presencia es sabiduría, guía, cuidado, esperanza, dirección para hacer las cosas conforme a su voluntad.
    No hay momento de nuestra vida donde él no pueda estar presente y hacer la diferencia a nuestro favor.
    Sin importar qué tan sereno sea nuestro día, o qué tan dura sea la lucha que enfrentemos, nuestro buen y gran Dios está ahí para ayudarnos.
    Podemos vivir confiados en su fidelidad, en sus promesas y en su presencia siempre vigente y siempre efectiva para este y todos los días de nuestra vida.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    5 min
  • En su reposo. Así hará Jehová. T10. E10.
    En su reposo. 30/11/2021. T10. E10.
    “Y Josué les dijo: No temáis, ni os atemoricéis; sed fuertes y valientes, porque así hará Jehová a todos vuestros enemigos contra los cuales peleáis”.
    ‭‭Josué‬ ‭10:25‬
    Así hará Jehová
    El anatema de Hai y el engaño de los gabaonitas habían manchado el inicio de la conquista de la tierra prometida.
    Ahora, la unión de cinco reyes en contra de Israel pudo llegar a atemorizar al pueblo, pero la aplastante victoria, conseguida con la doble intervención divina, por medio del granizo y de la impresionante detención del tiempo, mostraron que Dios estaba de su lado.
    Josué aprovecha la oportunidad de tener a los cinco reyes atrapados para confirmar de manera práctica el respaldo de Dios.
    La expresión: “poner a los enemigos debajo de los pies” es una declaración mayormente simbólica, y representa la fuerza con la que se vencerá al enemigo en la batalla.
    Pero en este caso fue diferente. De manera literal, Josué hace que los cinco reyes se inclinen y ordena a los líderes de la nación colocar sus pies sobre el cuello de aquellos hombres.
    Ahora no era solo una frase. Ya no era solo una expresión inspiradora. No eran solo palabras de ánimo. Era una realidad. En verdad, Dios les había dado una Victoria tan notable que literalmente habían podido poner sus pies sobre las cabezas de sus enemigos.
    La palabra de Dios puede parecer por momentos solo expresiones motivadoras. Algunos pueden usarla solo para inspirar a la gente. Pero la Biblia es mucho más que eso.
    La Biblia contiene promesas poderosas del mismo corazón de Dios, y tarde o temprano, cada una de ellas se convertirán en realidad.
    La escena debió quedar grabada en el corazón de aquellos hombres y de todo el ejército. Realmente Dios estaba con ellos.
    “Así hará Jehová a todos vuestros enemigos”.
    Así, tal como ahora tienen sus pies sobre el cuello de estos cinco reyes, así lograrán la victoria sobre todos aquellos que luchen contra ustedes.
    Eso debió inspirarlos de una forma impresionante.
    Hoy Dios sigue cumpliendo sus promesas. Hoy Dios sigue deseando dar victoria a su pueblo. A su iglesia.
    Hoy sigue mostrándonos que su gloria nos acompaña, su poder nos asiste, su presencia no se aleja de nosotros.
    Que tal certeza nos acompañe cada día, fortaleciendo nuestra fe, afirmándonos en la fidelidad divina, y seguros de su poder sobrenatural que nos llevará a vencer todo aquello que esté luchando contra el cumplimiento de la voluntad de Dios en nuestras vidas.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    6 min
  • En su reposo. El peor error. T10. E9.
    En su reposo. 29/11/2021. T10. E9.
    “Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová”.
    ‭‭Josué‬ ‭9:14‬
    El peor error
    Todo se había encaminado correctamente con la conquista de Hai.
    La situación mejoró notablemente y el futuro de la guerra parecía seguro con la ayuda de Dios nuevamente del lado de su pueblo.
    Sin embargo, aparece otro error del pueblo de Israel.
    Los habitantes de Gabaón usaron de astucia para engañar a Josué y su ejército, logrando su objetivo, un convenio de paz que los librara de la muerte.
    Pero habrá que prestar atención a la historia. El error no consistía solamente en no investigar más a fondo de donde venían estos embajadores; tampoco es el error hacer un pacto de paz evitando el derramamiento de sangre.
    No, el error real no estriba en esos detalles.
    El verdadero error nos lo declara el escritor sagrado al decirnos: “y no consultaron a Jehová”.
    Todo parecía bien. La lógica decía que había que hacer el pacto. A simple vista no había peligro en lo que se ponía frente a sus ojos.
    Es un decisión simple, sencilla, sin complicaciones, cotidiana, no hay necesidad de molestar a Dios con esos detalles.
    Quizá eso es lo que pensaron Josué y sus líderes sobre este caso, y tomaron la decisión de no consultar a Dios y hacer lo que bien les parecía.
    Pero todo se descubrió, y el conflicto llegó. La crisis del liderazgo con el pueblo, la desconfianza, la incertidumbre de qué hacer ya descubierta la estafa de la que habían sido víctimas por un pequeño gran error: no consultar a Dios.
    Y seguimos cometiendo esta clase de errores.
    Minimizamos los asuntos, los consideramos de poca trascendencia para “molestar” a Dios con ellos, o nos consideramos suficientemente capaces para hacer las cosas por nosotros mismos, que no hay porque molestar a Dios con esos “asuntos triviales”.
    Y después, después vienen las complicaciones, las crisis; descubrimos que esa sencilla decisión era en realidad trascendente y aprendemos, algo tarde, que cualquier decisión que necesitemos tomar puede ser mejor tomada si incluimos en ella la dirección de Dios.
    Para todo verdadero hijo de Dios, la presencia del Espíritu Santo es una realidad en su vida, y esta presencia está ahí, entre otras cosas, para guiarnos en todas las decisiones que debemos tomar en la vida.
    Aprovechemos esta gran ventaja. No desestimemos las “decisiones pequeñas”, ni nos consideremos autosuficientes para avanzar por la vida sin consultar al Señor.
    Él está ahí, dispuesto, listo para guiarnos a toda verdad, y mostrarnos el camino de su perfecta voluntad.
    Aprendamos a consultarlo en cada decisión que tomemos, aprendamos a oír su voz y a dejarnos guiar por su Espíritu. El Señor habrá de ayudarnos y llevarnos a la vida victoriosa que él ha planeado para cada uno.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    6 min
  • En su reposo. Legado. T10. E8.
    En su reposo. 27/11/2021. T10. E8.
    “No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés, que Josué no hiciese leer delante de toda la congregación de Israel, y de las mujeres, de los niños, y de los extranjeros que moraban entre ellos”.
    ‭‭Josué‬ ‭8:35‬
    Legado
    Por supuesto que el contexto inmediato de este versículo es una referencia directa a una orden específica que había dado Moisés antes de morir.
    La historia de esta orden está narrada en el capítulo 27 del libro de Deuteronomio.
    Llegado el momento Josué y todo el pueblo cumplieron esta orden, y de alguna manera cumplieron la voluntad de un hombre que los había guiado por el camino de la verdad.
    La descripción en uno y otro pasaje nos revela que siguieron al pie de la letra las instrucciones recibidas. El altar, la cal, las leyes, la colocación del pueblo, la lectura. Todo.
    Con esto, no solo cumplieron una orden, pero también así honraron la memoria de Moisés.
    Qué momento tan memorable para aquella generación poder llevar a cabo esta orden y traer a su memoria el sabio, fuerte, firme y amoroso liderazgo de Moisés. Sin él nunca hubieran podido llegar a donde estaban.
    No hay mejor manera de honrar a quienes nos han liderado, nuestros padres espirituales, nuestros mentores y maestros, que haciendo aquello que nos enseñaron, y obedeciendo la palabra de parte de Dios que ellos nos entregaron.
    Implícitamente, este pasaje da a entender que Josué y aquella generación no solo obedecieron a Moisés en este tema de la ley y el monte Ebal, sino que este versículo infiere la idea de que cumplieron todas y cada una de las órdenes que Moisés les dio antes de partir.
    El legado espiritual de Moisés llegó a la tierra prometida y el pueblo de Israel supo seguir la voz de su líder aún cuando este había pasado a la presencia de Dios.
    Tomemos un tiempo ahora para meditar en la forma en que nosotros estamos honrando a quienes nos formaron en el camino del Señor, demos gracias a Dios por sus vidas y sigamos el legado de santidad, pasión, servicio y amor por Dios y su obra que ellos nos enseñaron.
    No hay mejor forma de honrarlos y de glorificar a Dios por sus vidas que siguiendo su legado.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    5 min
  • En su reposo. El valle de Acor. T10. E7.
    En su reposo. 26/11/2021. T10. E7.
    “Y le dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado? Túrbete Jehová en este día. Y todos los israelitas los apedrearon, y los quemaron después de apedrearlos”.
    ‭‭Josué‬ ‭7:25‬
    El valle de Acor
    Turbación. Eso significa la palabra Acor.
    El lugar donde quedó el montículo de piedras resultado del juicio contra Acán y todos sus bienes y familia, adquirió este nombre por la sentencia dada por Josué.
    La turbación que la nación había sufrido con la derrota ante los de Hai, terminó con la turbación de aquel lamentable hombre y toda su casa.
    Treinta seis hombres perdieron la vida, aparte de la vergüenza ante los enemigos por culpa de aquel que rompió el anatema ordenado por Dios en el capítulo anterior.
    Lo ocurrido en Hai tenía un motivo y Dios se encargaría de hacerlo saber a su pueblo, y llevarlo a entender las consecuencias.
    La victoria en Jericó no fue nada. Así como Dios da poderosas victorias, también puede provocar estrepitosas derrotas. La diferencia, una vez más, es la obediencia a sus preceptos.
    Dios es más que claro en sus órdenes, pero también en las consecuencias de la desobediencia.
    La historia de este capítulo nos recuerda a todos que la santidad de Dios no es algo que podemos negociar. Mucho menos que podemos esconder nuestro pecado, puesto todo está visible a sus ojos.
    El montículo de piedras y el nombre de aquel valle quedarían como una enseñanza permanente para toda aquella generación de que Dios no solo cumple sus promesas de bendición, sino también las de juicio y castigo.
    Para todo verdadero discípulo de Jesús esta verdad es incuestionable.
    El Señor sigue poniendo su ley en nuestros corazones y demanda sujetarnos a su voluntad.
    La Escritura Sagrada nos enseña el camino que hemos de seguir en nuestra fe y acciones, de tal forma que no hay modo de escapar de la verdad.
    En un considerable número de ocasiones, las circunstancias adversas que atravesamos no son a causa de un plan inescrutable de Dios, ni siquiera como resultado de un ataque del enemigo de nuestras almas, son simplemente consecuencias de nuestro alejamiento de los preceptos divinos.
    Y aunque tales consecuencias puedan ser fuente de tristeza y dolor, nuestro propio valle de Acor, resultado de éstas, nos proveerá un recordatorio y aprendizaje de su santidad y su justicia, así como de su amor, compasión y misericordia.
    Que al reflexionar en esta historia, nuestro espíritu sea movido a un mayor compromiso con el conocimiento y práctica de la verdad divina expresada en la Santa Biblia; y que inspirados en el aprendizaje de tan lamentables historias, nos concentrémoos en permanecer fieles a su voluntad.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    5 min
  • En su reposo. Anatema. T10. E6.
    En su reposo. 25/11/2021. T10. E6.
    “Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis”.
    ‭‭Josué‬ ‭6:18‬
    Anatema
    La palabra anatema hace referencia a una maldición, establecida por Dios, por lo cual aquello que se marcaba de esa manera tenía que ser exterminado del todo.
    El siguiente versículo señala que solo aquello que no podía ser destruido y que tuviera un beneficio podría ser resguardado.
    Específicamente los metales valiosos, que al no poder ser destruidos pasarían al tesoro de la casa de Jehová, siendo en ese sentido también un anatema para el pueblo, pues no podrían beneficiarse de ellos como botín, según la costumbre de la guerra.
    En aquel contexto, la ciudad entera de Jericó fue declarada anatema de parte de Dios. Toda ella debía ser destruida, incluyendo todo lo valioso que se hallará en su interior, y sus metales preciosos entregados a Dios.
    La razón para esto puede tener varias interpretaciones, entre las que destaca el simple hecho de que era la primera ciudad, la primicia de la conquista.
    Dios deseaba marcar una pauta y señalar que toda la tierra estaba maldita a causa del pecado de los pueblos de Canaán, y con esta primera ciudad pondría un ejemplo para todas las naciones de alrededor.
    Así mismo, era una enseñanza práctica al pueblo de Israel sobre obediencia, dependencia y sujeción a Dios al no adquirir ningún beneficio material de esta primer experiencia de guerra.
    Luego entonces, el tema específico para la nación era la disposición a obedecer esta orden divina.
    ¿Qué tan dispuesto estaba Israel a seguir las órdenes de Dios? ¿Hasta dónde estaban dispuestos a llegar para agradar a Jehová? ¿Perderían el beneficio y derecho al botín por obedecer al Señor?
    Esto o aquello, cualquier cosa que Dios diga que no podemos tocar, que no podemos poseer o adquirir, ¿estaremos dispuestos hoy a obedecerlo?
    Las consecuencias positivas o negativas llegarán, tarde o temprano, dependiendo de la decisión que tomemos respecto al anatema, a lo maldecido por Dios, a lo prohibido por el Señor.
    Quiera el gran y buen Dios mostrarnos el camino de la obediencia que honra su nombre y consagre nuestros corazones al cumplimento de su perfecta voluntad en nuestras vidas.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    5 min

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Una reflexión bíblica que cada día nos lleve a tener un encuentro con Dios y disfrutar de la seguridad y reposo que nos da su presencia.