Antes de mirar hacia aquellos agentes externos que pueden incitarnos al mal, y culparlos por su participación en nuestros pecados, habremos de considerar y reconocer nuestra propia tendencia a hacer el mal.
Una vida en comunión con Cristo y bajo la dirección de su Espíritu nos guiará igualmente a nosotros a eliminar toda capa de incredulidad para permitir que su mensaje se adhiera a nuestra mente y a nuestro corazón.
Pedir a Jesús que se fuera de sus contornos pareció a sus ojos la mejor solución para evitar más pérdidas, para eliminar su miedo a este poder superior, para no tener que pensar en su propia condición y necesidades espirituales.
Cada vez que abrimos las Sagradas Escrituras para leerlas y meditarlas, tenemos la gran ventaja de contar con la presencia del Espíritu Santo, quien nos guía para entender el mensaje de la Palabra de Dios.
Por último, al tener su enfoque en la vida espiritual, es por supuesto recomendable que todo ayuno, de cualquier tipo y duración, incluya fielmente tiempos de comunión espiritual con el Señor para que la experiencia no quede solamente en una “dieta religiosa”.
La sanidad, inmediata, no podía resultar en otra forma sino en la proclama, agradecido, gozoso, pleno, de parte del ex leproso, que con júbilo cuenta al mundo sobre la misericordia, querer y poder del Cristo.
Cuando mentimos es posible que estemos poniendo en riesgo no sólo nuestra eternidad, sino la de aquellos a quienes engañamos; y más aún, aquellos que por muchos años más vivan creyendo nuestras mentiras.
Y entonces, ya no frente a una cruz, pero sí ante el trono de gloria sobre el cual estará sentado, todos tendremos que decir: “verdaderamente era el Hijo de Dios”.
Cantar, como lo hizo Jesús esta noche, es uno de los medios que Dios nos ha regalado para expresarle la gratitud de nuestros corazones, y por qué no, también nuestros dolores y pesares.
5 min
About En su reposo, con el pastor Isaí Rodríguez Ruiz
From the publisher's feed
Una reflexión bíblica que cada día nos lleve a tener un encuentro con Dios y disfrutar de la seguridad y reposo que nos da su presencia.