En esta decimoquinta entrega de nuestro recorrido por Encantado de conocerme, hacemos una pausa necesaria para establecer las reglas del juego: el Código ético para el uso del Eneagrama. Borja Vilaseca nos advierte que esta herramienta es un espejo para mirar hacia adentro, no un arma para etiquetar, juzgar o intentar cambiar a quienes nos rodean. A través de esta lectura, exploramos la responsabilidad que conlleva el autoconocimiento, enfatizando que el verdadero propósito del mapa de la personalidad es cultivar la compasión y la humildad, no alimentar la superioridad intelectual del ego. Este episodio es una brújula fundamental para asegurar que tu proceso de transformación se mantenga en el camino del respeto y la integridad, recordándote que el viaje es personal y que la etiqueta es solo el inicio, nunca el destino final.