Terminemos bien el mes de mayo, mes de la madre, mes de María hablando sobre ella y su guía en nuestra vida. En este viaje no vamos solos, la madre de los peregrinos nos guía tal como la estrella de la mañana en el Cielo o lucero del alba, que es una estrella en el Cielo que era punto de referencia para los marineros y aún todavía para los pilotos, María es esa estrella que guía con su luz al puerto seguro que es Cristo, su Hijo. Y como peregrina y Madre como dice la Lumen Gentium 62: “María, con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada”.
Peregrinamos hoy y en esta vida, recorremos un camino para amar a Dios y María es la maestra por excelencia; su escuela es ese “camino suave, seguro y sin error para amar a su Hijo Jesús, formando nuestro corazón y adquiriendo sus sentimientos”.
Somos peregrinos, vamos hoy con María y yendo a Ella, vamos a Jesús. Vamos sedientes, cargados, cansados y con dolores, vamos con María y presentémosle todo eso. Que este día nuestro fruto sea amarla más y ponernos bajo su manto y escuela.
Vamos hermano, vamos peregrinos, miremos a María, sigamos a la estrella y llegaremos a Jesús.