En este día, se nos anima a examinarnos para conocer nuestras debilidades, así como las del prójimo, pues es en la debilidad donde encontraremos a Jesús, y es con Jesús como podremos superarlas.
La homilía de hoy reflexiona sobre las tentaciones como parte inherente de la vida, instando a no temerlas sino a buscar la ayuda de Dios para resistirlas y levantarse si caemos. El mayor mal es el desánimo y la separación de Dios, no el pecado en sí.
Te damos la bienvenida a este nuevo proyecto, y te invitamos a acompañarnos diariamente en la palabra de Dios, con la esperanza de que esta práctica nos conduzca cada vez más, a la verdadera libertad, justicia y amor.