Los últimos datos del INDEC confirman el rol decisivo del sector energético como principal motor del crecimiento económico argentino. En junio, mientras la economía general subió un 2,7%, el rubro de energía y minería se expandió un 15,6%. En julio —un mes históricamente deficitario por el pico de consumo invernal— la balanza comercial energética registró un superávit de USD 900 millones, impulsado por un salto del 150% en las ventas externas de petróleo, que superaron los USD 1.000 millones y posicionaron al crudo como el segundo producto más exportado del país. La mayor oferta de gas local redujo además las importaciones de gasoil en un 48%, consolidando un superávit acumulado que proyecta superar los USD 10.000 millones en el año. Sumado al aporte minero, ambos sectores se perfilan a aportar un superávit conjunto superior a los USD 20.000 millones, encabezado por Estados Unidos, Chile, China y Brasil como principales destinos.