En los últimos años los inmigrantes asiáticos sufren cada vez más ataques por parte de pandillas juveniles. En agosto de 2016 se produjo incluso el asesinato de un hombre en el suburbio parisino de Aubervilliers.
El endurecimiento de controles fronterizos húngaros deja varados a miles de refugiados en Serbia. Solo en Belgrado más de 1.000 solicitantes de asilo soportan las heladas temperaturas en la calle o en refugios improvisados.
En Rumania los revolucionarios que participaron en el derrocamiento del dictador Nicolae Ceausescu reciben una pensión estatal. Miles de rumanos ajenos a la revolución se han apropiado de este privilegio.
El Gobierno turco expropió a cientos de empresarios debido a supuestos vínculos con el clérigo Fethullah Gülen, a quien Ankara responsabiliza de urdir el fallido golpe de Estado del año pasado. Muchos huyen a Alemania.
En Francia, un pueblo en las montañas ayuda a los refugiados que cruzan la frontera desde Italia. Un gesto que ha obligado a varios de sus habitantes a responder ante la justicia. Las autoridades los acusan de contrabando de personas.
El Kremlin ordenó construir una catedral ortodoxa en París. Los rusos exiliados en Francia están indignados, también con el gobierno galo porque ha apoyado su construcción.
A pesar del arresto de su redactor jefe y de un gran número de periodistas, Cumhuriyet, el último diario opositor turco, no se deja amedrentar. Tras las detenciones, se publicó una tirada con el titular: "No nos rendimos".