A veces pienso que cuando hemos oído muchas veces el mismo pasaje del Evangelio, no nos damos del todo cuenta de la novedad que hay en el mensaje de Jesús. Puede ser que nos hayamos acostumbrado al lenguaje y todo parezca previsible… Tal vez necesitamos recuperar un poco de “inocencia” para escuchar las palabras de Jesús… ponernos en la piel de sus vecinos, de los hombres y mujeres de su tiempo, que lo escuchaban por primera vez, que no tenían la misma consideración que hoy podemos tener sobre los fariseos y los publicanos.
Mi reflexión sobre el evangelio del Domingo 30° durante el año, ciclo C, 26 de octubre de 2025.
Con un saludo desde Roma, bendiciones.
+ Heriberto, Obispo de Canelones, Uruguay.