Emaús... el nombre de la pequeña aldea cerca de Jerusalén, evoca uno de los más hermosos pasajes del Evangelio. Nos revela a un Jesús que camina junto a nosotros, se hace cargo de nuestras desilusiones y nos devuelve la esperanza y la alegría, manifestándose que sigue y seguirá haciéndose presente entre nosotros, especialmente en la Eucaristía.
Mi reflexión sobre el Evangelio de este III Domingo de Pascua, 19 de abril de 2026.
Bendiciones.
+ Heriberto, Obispo de Canelones, Uruguay