¿Cuándo fue la última vez que recibiste algo de Dios sin convertirlo en tarea, sin pasárselo a otro, sin sentirte raro por recibirlo?
Llevamos tanto tiempo sembrando que desarrollamos sin darnos cuenta una mentalidad peligrosa: la de empleado. Trabajamos, servimos, damos… pero cuando llega la cosecha no sabemos recibirla. Nos incomoda. La minimizamos. La desviamos. O LA EXPLICAMOS.
Y eso no es humildad. Es una imagen de Dios incompleta.
En este episodio hablo de la diferencia entre ser empleado de Dios y ser embajador del Reino. Y de por qué esta es tu temporada de cosecha, no de seguir esperando.
Es hora de soltar la mentalidad de siervo esclavo y entrar en la identidad de hijo heredero.
Compártelo con ese líder que lleva años sembrando y todavía no se ha dado permiso de cosechar. 🤍