¡ATENCIÓN! Mayormente los visionarios, profetas y creativos entenderán el episodio de hoy.
Este episodio nace desde la verdad cruda: hay un punto donde ser visionario deja de ser un don… y se convierte en una cárcel, un infierno. Cuando me vuelvo experto en proyecciones, expectativas y "lo que viene", empiezo a perder el ahora. Dejo de respirar. Dejo de sentir. Dejo de vivir.
Jesús lo dijo claro: "Cada día trae su propio afán." Y aun así, muchos líderes y pastores vivimos como si el futuro fuera nuestra casa… hasta que el cuerpo se cansa, la mente se cansa, y el alma se rompe.
Aquí no te estoy diciendo "no planifiques". Te estoy invitando a cambiar el lugar desde donde lo haces: del afán a la obediencia, del control a la paz, de la prisa al ritmo de Dios.
¡A DIOS LE INTERESA MÁS EL VIAJE, QUE EL RESULTADO FINAL!
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