En Plaza Juárez, México, se encuentra una de las instituciones que más ha apoyado a los sectores de la población más discriminados y ha apostado por la responsabilidad social, el Museo de Memoria y Tolerancia. La fundación del Museo se remonta a 2010, cuando sus creadoras se unieron con el fin de acabar con los peligros de las indiferencias, discriminación y violencia para crear conciencia a partir de la memoria histórica. Las creadoras son descendientes de personas que murieron en el holocausto y, tras un viaje a Polonia, volvieron con la intención de dar un mensaje de inclusión a todos los sectores de la sociedad.
Entre los objetivos del Museo, Claudia Beristain, encargada del capital humano de la institución, afirma que son “Fomentar los valores de tolerancia y respeto, impulsar a las nuevas generaciones a buscar una convivencia más sana con su entorno y confrontar al visitante para que haya una introspección y se genere un cambio de actitud en el individuo”. La misión de la organización es difundir la importancia de la tolerancia, no violencia y los derechos humanos y la visión es trascender como una institución que sea autoridad en esta temática de la memoria histórica, genocidios y derechos humanos a nivel nacional e internacional.