La psicóloga Maryi Andrea Rincón Araque, profesora universitaria, con maestría en sexología clínica y doctora en Ciencias Humanas, detalla algunas de las consecuencias, para el cerebro, el consumo excesivo de la pornografía.
Destaca que no se trata de evitarla, sino de aprender a usarla, por ejemplo contra la rutina o la monotonía y señala que, incluso, hay hombres que prefieren la pornografía a las relaciones sexuales.
Consumir pornografía no significa que se disminuya el deseo sexual y, en el caso de los jóvenes, se ha incrementado pues buscan no exponerse a una relación sexual que no va a ser satisfactoria.
La doctora Rincón afirma que a los niños la pornografía los afecta a nivel cognitivo. Hay un imaginario tergiversado en la pornografía, porque no permite el desarrollo en la cognición.
Puntualiza que la pornografía genera aislamiento social y a la larga una adicción