400 profetas en tiempos del rey Acab de Israel auguraron victoria a este rey para ir a pelear contra Ramot de Galaad y tomarla. Pero había uno Micaias que nunca le auguraba buenas cosas. El único que no se dejaba llevar con la misma narrativa, sino la que Dios le dijera comunicar. Y este rey Acab lo aborrecía. Pero se cumplió la profecía de Micaias. Acab fue derrotado. Y murió.