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Sherwood Anderson fue periodista, cuentista y novelista. Un gran maestro de la literatura estadounidense, del relato breve, del cuento simple y directo. Y, principalmente, verosímiles. La historia lo recuerda también por ser el maestro y mentor de nada menos que William Faulkner. Antes de dedicarse a la literatura, fue publicista y empresario hasta que decidió dejar todo para escribir. En esta carta, el escritor le habla a su hijo John, que quiere ser pintor. Es un texto con consejos, sí, pero principalmente un manifiesto sobre el empleo del tiempo, el dinero y las complejidades de ser artista. Lee el actor José Escobar.
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Querido John: Me atrevo a decir que lo mejor es aprender algo de buena manera para ganarse la vida. Parece que Bob está ganando terreno en el negocio de los periódicos y ha recibido otro aumento. Él está siendo bien entrenado, trabaja en una ciudad más pequeña. En cuanto a los campos científicos, cualquiera de ellos requiere una larga formación
Papá
“Creo que no te quiero, que solamente quiero la imposibilidad tan obvia de quererte como la mano izquierda enamorada de ese guante que vive en la derecha”. Ese es uno de los poemas que Julio Cortázar le dedicó a Cristina Peri Rossi. La notable escritora uruguaya, ganadora del Premio Cervantes, fue algo así como el amor imposible del autor de “Rayuela”. Se conocieron a través de una carta. Ella se exilió en España a inicios de los 70. Él la ayudó a huir a París. Fue una amistad. Y
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Barcelona, octubre del 2000. A veces escucho tu voz y tus palabras en trozos de las cintas que me enviaste y recupero algunas de las cosas más queridas: el olor del tabaco de tu pipa (yo probé a pasarme a la pipa inútilmente: lo único que quería era dejar la pipa para fumarme un buen cigarrillo), la melancolía de tus ojos celestes, los pantalones de pana que te quedaban un poco cortos, siempre, la manera de pronunciar la palabra: "terrrrrrible" y a María Bethânia cantando "Drama". Ya no colecciono caleidoscopios -posiblemente porque no estás vos para quedarte extasiado mirando las formas y colores- y tengo la sensación de que el mundo, tal como va, no te gustaría, que tendrías muchas cosas que decirle, con tu sonrisa irónica, con tus atribuciones a la tía Celia, que por suerte no está para desmentirte. También pienso que no te arrepentirías de nada, porque nunca fuiste injusto y tenías un corazón tan grande -como dijo Juan Rulfo- que fue necesario inventarte un cuerpo muy grande, también, para contenerlo. Para un escritor, lo más difícil es estar a la altura de su obra. En tu caso, eso te exigió crecer muchísimo.
Roberto Arlt es uno de los escritores fundamentales de la literatura argentina. Hoy, las universidades estudian la narrativa arltiana, que incluye novelas, cuentos, obras de teatro y, por supuesto, periodismo con sus maravillosas aguafuertes. Pero no siempre fue así. A lo largo de varias décadas, su nombre había pasado desapercibido en el ámbito literario. Al margen de los aspectos temáticos e ideológicos de su obra, hay un hecho curioso que caracteriza a muchos de sus textos: siempre aparece un hombre que sueña con ser inventor. Algo que no deja de ser un hecho autobiográfico porque el propio Arlt soñaba con pegarla con un gran invento. Era un amante de la física y de la química, incluso llegó a patentar algunas de sus iniciativas. En esta carta, le escribe a su hija, que acaba de ser aplazada en un examen. La consuela, le da calma y le dice que esos asuntos no son tan importantes. También le cuenta de un invento que ocupa toda su cabeza: unas medias para damas reforzadas con caucho. Acá va la fascinanción de un inventor fracasado. Acá va la narrativa de un escritor brillante. Lee el actor Mauricio Jortack.
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Querida Mirtita: Recibí tu carta. No es para tanto un aplazo. Partí del principio que nosotros los Arlt nunca hemos sido fuertes en gramática y ortografía. Yo todavía no sé a ciencia cierta que diferencia existe entre un verbo y un adverbio. En cuanto a ortografía no necesito darte referencias. En cuanto al viejo de mierda ese, paciencia. Volvé a dar el examen y tomá ese asunto con la tranquilidad que hay que darle a todos los asuntos debajo del sol. Si vos situás en otro planeta a una muchacha que aplazan en ortografía y gramática te darás cuenta que eso no tiene importancia. Estudiá otra vez y listo. No te he escrito con la frecuencia que quisiera y tampoco he ido por allá, porque constantemente estoy ocupado con este asunto de las medias, ya que queremos salir comercialmente con los primeros días. Y vamos a salir. (…) Te mando aquí un pedazo arrancado de una media tratada con mi procedimiento. Te darás cuenta que sacándole el brillo a la goma (me van a entregar ahora una goma sin brillo ni tacto como el que tiene ésta) el asunto es perfecto. Tendrán que usar mis medias en invierno. No hay disyuntiva. (…) Escribime diciendome qué impresión te produce este pedazo que te he enviado. Se puede lavar con agua caliente. No calentará la pierna en invierno porque su temperatura interna se contrabalanceará con la temperatura externa. Bueno, como ves, no pierdo tiempo. Esta media durará por lo menos un año. Su transparencia es notable. Ponele papel impreso atrás y podés leerlo. Querida Mirtita, tené la seguridad que esto pronto estará en marcha comercial. Yo no pierdo un solo día. Todos los días trabajo en esto, para ponerlo a punto industrialmente ya faltan muy pocos detalles, pero detalles que hay que ultimar. Dale saludos a mamá y recibí un abrazo de tu papá que te quiere y recuerda siempre. Trabajá en el ingles con el mismo ánimo que yo trabajo en las medias. Chau linda. Roberto
Alguna vez, Carlos Monsivais escribió un precioso libro llamado “El género epistolar: Un homenaje a manera de carta abierta”. En ese
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Querida
Silvina
En muchas ocasiones, nombrar a Norah Borges remite inmediatamente a la figura de su hermano Jorge Luis. Pero reducirla a eso está muy lejos de hacerle justicia. Leonor Fanny Borges Acevedo, ése era su verdadero nombre, nació en 1901 y murió en 1998. Fue parte de la vanguardia del arte en la argentina. Hizo grabados, pintó e ilustró libros de españoles emigrados al país, como León Felipe, Rafael Alberti y Ramón Gómez de la Serna. Fue una artista de la vanguardia argentina, como otros de su generación con los que compartió tiempo, como Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca y Gabriela Mistral. En algún momento de su vida y
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1º Guillermo, tus mejillas,
2º tus cartas
3º Viajes a países lejanísimos, el mar, el desierto del Sahara, bahías con palmeras y casas de colores, Valldemosa
4º la moda, los vestidos, Palermo y la calle Florida
[elude el 5°]
6º pasear por el campo con amigas, descubrir con ellas algún paisaje, buscar con ellas algún milagro, algún signo de ti.
7º una casa llena de antigüedades, con una terraza sobre el mar, con benjuí, visitas decorativas y una gran biblioteca para que leyeras tú y Georgie.
8º L`Esprit – Nouveau, los cuadros de Picasso y de Marie Laurencin, el color mora y el color azul, el rosa y el naranja, el rosa y el verde, pintar con colores muy claros y del mismo valor, dibujar con un lápiz de punta muy fina.
9º La siesta en algún bosque, buscándote a ti, leer contigo “Le bal du comte d’Orgel” y mirar a Juan Ramón Jiménez y a Cansinos.
11º descubrir alguna momia en el desierto o algún paisaje misterioso en un castillo. que tu fueras un sabio, o un astrónomo, o un pastorcito.
12º que me adores como yo te adoro. Viajar contigo
Epistolar existe por el amor a la palabra escrita, a las cartas y,
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Queridos lectores,
Casi todos los libros tienen la misma arquitectura -tapa, lomo,
Rebecca Solnit
#RebeccaSolnit #Cartas #Libros
Se puede reconstruir la historia, quizás la arqueología, de una
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Desgarramiento. Una mujer, una Katherine, se queda allí, metida en
La muerte es, como muchas cosas que nos pasan, algo simbólico, histórico y socialmente construido. Algo cargado de ritos: los funerarios, el duelo, el luto… En la cultura occidental, principalmente, seguimos entendiendo a la muerte como algo negativo, como un tabú del que nadie quiere hablar, un lugar al que nadie quiere llegar. ¿Y si fuese de otra forma? Puede ser una pregunta boba, pero pienso en voz alta junto a ustedes. ¿Y si aceptamos con calma que esto no dura para siempre? Que la vida es limitada y un día terminará. Justamente sobre eso trata esta carta. El italiano Ennio Morricone escribe este texto poco antes de morir. El músico y creador de la banda sonora de más de 500 películas se despide de este modo, con una breve carta, “porque no quiero molestar” dice. Ésta es la misiva de un hombre que se va en paz, reconociendo nuestra dependencia y la necesidad humana de otros. Acá el instante del adiós definitivo. Lee el actor Pablo Mónaco. La ilustración que acompaña este episodio fue realizada por el artista Santino Córdoba. Pueden seguir sus trabajos en @santino_cordoba11 y @creartsa22.
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Yo, Ennio Morricone, he muerto. Lo anuncio así a todos los amigos que siempre me fueron cercanos y también a esos un poco lejanos que despido con gran afecto. Pero un recuerdo particular es para Peppucio y Roberta, amigos fraternos muy presentes en estos últimos años de nuestra vida. Hay solo una razón que me empuja a despedirme de este modo y a tener un funeral privado: no quiero molestar. Saludo con mucho cariño a Ines, Laura, Sara, Enzo y Norbert por haber compartido conmigo y con mi familia gran parte de mi vida. Quiero recordar con amor a mis hermanas Adriana, Maria y Franca y sus seres queridos y hacerles saber cuánto las quise. Un saludo lleno, intenso, profundo a mis hijos Marco, Alessandra, Andrea y Giovanni, mi nuera Monica y a mis nietos, Francesca, Valentina, Francesco y Luca. Espero que entiendan cuánto los he amado. Por último María (pero no última). A ella renuevo el amor extraordinario que nos ha mantenido juntos y que lamento abandonar. A ella es mi más doloroso adiós.
Simone Weil fue una mujer con una vida breve durante la Segunda Guerra Mundial. Nació en París en 1909 y murió a los 34 años, a causa de una tuberculosis.
Fue teóloga, socióloga y, principalmente, una influyente pensadora. Alguien que consideraba que su deber en el mundo era luchar contra la opresión que el poder arroja sobre el sujeto. Pero no lo hacía sólo desde el pensamiento y sus libros. Por ejemplo, en 1936 llegó a España para unirse a los anarquistas y pelear en la Guerra Civil contra el franquismo. Lo hizo pese a no tener preparación militar y sí problemas de vista y físicos. Toda su obra, que habla de cultura, religión y ciencia, fue póstuma. En vida, sólo publicó algunas notas en medios de comunicación. La carta que vas a escuchar fue extraída del libro “La condición obrera”, que reflexiona sobre la cuestión filosófica y espiritual de la organización del trabajo. Sin embargo, el texto no habla del trabajo. Acá le responde a una ex alumna que le pregunta sobre el amor, sobre amar, sobre conocer a alguien… Ésta es la reflexión de una mente brillante sobre es verbo tan fácil de decir y tan difícil de explicar. Lee la actriz y docente Julia Funari.
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En lo que se refiere al amor, no tengo consejos que darle, pero al menos sí advertencias. El amor es algo grave donde a menudo se corre el riesgo de comprometer para siempre no solo la vida propia sino también la de otro ser humano. Incluso se corre el riesgo siempre, a menos que uno de los dos
Simone Weil
León Tolstói fue uno de esos escritores que quiso contarlo todo. Su vida marcó un capítulo imborrable para la literatura universal. Y sus obras realistas, principalmente “La guerra y la paz” y “Ana Karenina”, cambiaron la forma de leer y de escribir de su época. Y de pensar también. Su anarquismo pacifista inspiró, por ejemplo, a figuras como Mahatma Gandhi y Martin Luther King. Cuando era una celebridad, cuando había logrado lo que algunos llaman éxito, él cayó en una crisis existencial y comenzó a alejarse de su familia. Se convirtió en un asceta, que no bebía alcohol, comía poco -sólo vegetales- y dormía en un catre duro. A los 82 años, decidió dejarlo todo. Abandonó el hogar familiar sin preaviso y con lo puesto, un par de camisas, un abrigo para el frío ruso y una
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Yásnaia Poliana, 28 de Octubre, 1910
Mi partida te afligirá. Lo lamento, pero compréndelo y créeme que no he podido actuar de otro modo. Mi situación en casa se ha venido haciendo y ha llegado a ser insoportable. Junto a todo lo demás, no puedo seguir viviendo en las condiciones de lujo que me rodean, y hago lo que suelen hacer los viejos de mi edad: apartarse de la vida mundana para vivir en paz y recogimiento los últimos días de su existencia. Por favor, compréndelo y no vayas tras de mi, si aciertas saber dónde estoy. Esa llegada tuya no haría más que empeorar la situación de ambos, sin cambiar en nada mi decisión. Agradezco tu honesta vida de
León Tolstói
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