Cuando comenzó la secundaria, Luciano Perotto estaba pendiente de lo mismo que cualquier adolescente. Su padre fue el que tuvo la idea. Lo veía inquieto, hábil con el cuerpo y quería que estudiara en una institución de alto nivel. Le propuso anotarse en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. "A mí no me gustaba nada. Imaginate, ¿no? Yo soy de Lanús. Me metías a ballet y... me matabas. Yo venía de hacer gimnasia artística. Y de repente entré a otra disciplina totalmente diferente, ¿no? Eran todas niñas elegantes", recuerda en la entrevista donde repasa su carrera.
Mientras conversa con nosotros, Luciano tiene puesta una camiseta Lanús. Está pasando la cuarentena en su casa en México. Es solista del Ballet de Monterrey. Antes bailó en Cleveland (EEUU) y Barcelona. "Los primeros años fueron medio complicados. Y de repente... Tuve la oportunidad de ver al ballet estable del Teatro Colón, haciendo Don Quijote, que lo bailaba Alejandro Parente en ese momento, y ahí me volví loco. Dije, yo quiero llegar a lo que él esta haciendo", cuenta.