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Llegamos al final. Muy satisfechos por el camino recorrido y la narración que hemos logrado, pero llenos también de las añoranzas que acompañan a las despedidas.
Les agradezco mucho haberme acompañado hasta aquí. Espero de corazón que lo hayan disfrurado y también que hayan podido donar generosamente a mis esfuerzos. Sin duda que me lo merezco.
Hasta la próxima temporada.
Ilustración de John Tenniel.
Por fin llega nuestra niña favorita a la casilla 8 y se convierte en reina. Y como corresponde a tan magno acontecimiento, hay un gran banquete en su honor. Pero, y no podría ser de otro modo, es el banquete más absurdo posible. Ya verán por qué les digo.
Ademas, aventuro alguna explicación sobre quién es la verdadera Alicia, quién está representado en este personaje y a la vez cuidadosamente mimetizado allí. Ya casi terminamos nuestra aventura al otro lado del espejo.
Ilustración de John Tenniel.
Déjenme en este episodio aventurar explicaciones más interesantes sobre la fascinación que tenía Carroll por las niñas, sus relaciones con sus estudios de lógica, su admiración por el poeta William Blake y sus planteamientos sobre la imaginación.
Aparecen aquí el Caballero Blanco y el Caballero Rojo --en inglés estas figuras del ajedrez no se llaman caballos sino caballeros-- y se traban en una curiosa lucha por poner prisionera a Alicia. Ambos terminan en el suelo y un poco destartalados.
Algún estudioso ha sugerido que este caballero blanco representa de alguna forma al mismísimo Carroll despidiéndose de la infancia de Alice Liddel, cuya foto que acompaña este episodio, tomada también por Carroll, y esta es una pista del porqué. Escuche mis comentarios y sabrá más.
Éntramos en este capítulo a comentar una de las ideas más frecuentes y a la vez más absurdas sobre Carroll: su supuesta pedofilia. Aventuramos una explicación más sensata, y sobre todo con mayor fundamento en los hechos. Les invito a escuchar mis planteamientos al respecto.
En nuestra historia, aparece nuestro viejo amigo, el Sombrerero Loco en la forma del mensajero Hatta, que acaba de salir de la cárcel a donde había sido enviado en la anterior novela, y todavía tomando té y pan con mantequilla que trataba de disfrutar cuando fue puesto preso. Una extraña carrera y una pelea entre el león y el unicornio por quedarse con una corona que no es de ninguno de los dos, termina en medio de un gran estruendo de tambores.
Retrato tomado por Lewis Carroll a las niñas Annie y Frances Henderson, coloreado e ilustrado a mano con motivos alegóricos.
Alicia se encuentra con el personaje de una rima infantil inglesa tradicional, Humpty Dumpty, quien no logra entender cómo es que Alicia parece saber todo sobre él. Lo sabe porque la rima la conoce todo niño inglés, pero Humpty no sabe que es personaje de una rima. Otro juego de espejos de Carroll.
Humpty Dumpty encarna, además, uno de los más interesantes temas lógicos y linguísticos de esta novela: el del significado de las cosa, de los nombres de las cosas y de cómo se llama a las cosas, tema que vemos de nuevo recogido por Umberto Eco en "El nombre de la rosa".
Ilustración de John Tenniel.
Alicia se encuentra ahora con la Reina Blanca con quien conversa sobre la manera absurda como pasan las cosas en este mundo del otro lado del espejo, pues suceden en orden invertido: primero lo que debió pasar después y después lo que debió suceder primero. Y entrando a una nueva casilla se encuentra de repente acompañada por una extaña oveja, en la tienda más rara del mudo, pues tan pronto como quiere tomar un objeto... mejor escuchan el capítulol y se enteran de lo que sucede.
En esta ocassion les voy a comentar sobre las expresiones tempranas del genio de Dodgson y su gran disposición por entretener a sus hermanas con todo tipo de juegos mentales, representaciones teatrales, poemas y publicaciones a mano en álbume familiares.
Ilustración de John Tenniel.
Saliendo el bosque de las cosas sin nombre, Alicia se ecuentra con dos de los más famosos gemelos de toda la literatura. Y su conversación es bastante extraña. En esta escena emerge una de las ideas más poderosas de esta novela: la idea de que todo eso sea un sueño de Rey Rojo, quien a su vez en un personajes de este hipotético sueño. Un sueño que es el sueño en otro sueño: vaya acertijo lógico.
Este sueño del Rey Rojo me da pie a comentarles sobre la atracción que pareció ejercer sobre Dodgson/Carroll la idea de la duplicidad y de las represenraciones de una misma realidad desde orillas diferentes.
Ilustración de John Tenniel.
Alicia, reperesentada en el peón blanco, avanza dos casillas hasta 4D, siguiendo las reglas del ajedrez. Para lograr este rápido avance debe hacerlo en tren, donde sostiene una conversación de incomprensibles juegos de palabras sobre diferentes insectos, hasta llegar al bosque donde las cosas no tienen nombre (antecesor de la fiebre del olvido de Macondo?). Aunque varias veces piensa en regresar desconcertada por las experiencias que va teniendo, ni quiere ni puede: es un peón y esta figura no tiene posibilidades de regresar.
En este episodio, además, continúo comentándoles algunos aspectos de la infancia de Charles Dodgson y de la vida que se llevaba en su familia durante aquellos años de su infancia. No son simples anécdotas; creo que explican mucho de lo que luego leeríamos en las novelas de Carroll. La imagen que nos acompaña aquí es una silueta de Charles Dodgson hecha en papel recordado cuando tenía 8 años de edad.
Alicia sale al jardín y descubre dos cosas muy extrañas: que las flores le hablan y que la lógica de las cosas parace estar completamente invertida. Pero decide seguir adelante en su aventura (¿acaso podría dar reversa?) y pronto encuentra a la Reina Roja, quien luego de algunas cosas absurdas, le explica a Alicia lo que tiene que hacer para volverse reina: llegar a la octava casilla.
Nos acompaña una de las ilustraciones orginales de la primera edición, de John Tenniel.
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