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Or


Un día seré libre, aún más libre que el viento,
será claro mi canto de audaz liberación
y hasta me habré librado de este remordimiento secreto que me hunde su astilla al corazón...
A veces me pregunto, al escuchar
como un recuerdo ya, el zorzal cantar
en los fondos más dóciles del sueño,
qué persigue la vida en su diseño
y en qué nos tornaremos cuando nada
nos distinga del aire y de la oleada
del mar que baña orillas de la tierra
donde nacemos y algo nos destierra...
»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar...
Yo quiero que el agua se quede sin cauce.
Yo quiero que el viento se quede sin valles.
Quiero que la noche se quede sin ojos
y mi corazón sin la flor del oro.
Amor empieza por desasosiego, solicitud, ardores y desvelos; crece con riesgos, lances y recelos; susténtase de llantos y de ruego...
¿En qué ajeno paraíso abandonaron mi humeante corazón, quemado vivo, las mujeres que amé?...
Al filo de la madrugada yo besaba a una mujer distinta;
era mi corazón una caries en la dentadura invisible de la noche,
mis manos otra forma de nombrar la inercia...
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros...
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán...
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