¿Alguna vez te has preguntado por qué hay imágenes que no puedes sacar de tu cabeza?
Desde la psicología, el investigador Peter Lang, en 1977, propuso la teoría bio-informacional para explicar este fenómeno. Según esta teoría, las imágenes no son solo representaciones visuales, sino activadores de redes internas donde se integran estímulos, emociones, respuestas corporales y significados personales.
Es decir, cuando una imagen nos impacta, no solo la vemos: la sentimos. Se activa nuestro cuerpo, nuestra memoria y nuestra experiencia previa.
Por eso, una imagen, real o imaginada, puede generar miedo, alegría o calma. Nuestro cerebro responde como si aquello estuviera ocurriendo realmente.
Esto nos lleva a una idea clave: las imágenes tienen un poder profundo sobre nuestro sistema emocional.
Y tomar conciencia de ello puede cambiar la forma en la que miramos…
¿Alguna vez te has preguntado por qué hay imágenes que no puedes sacar de tu cabeza?
Desde la psicología, el investigador Peter Lang, en 1977, propuso la teoría bio-informacional para explicar este fenómeno. Según esta teoría, las imágenes no son solo representaciones visuales, sino activadores de redes internas donde se integran estímulos, emociones, respuestas corporales y significados personales.
Es decir, cuando una imagen nos impacta, no solo la vemos: la sentimos. Se activa nuestro cuerpo, nuestra memoria y nuestra experiencia previa.
Por eso, una imagen, real o imaginada, puede generar miedo, alegría o calma. Nuestro cerebro responde como si aquello estuviera ocurriendo realmente.
Esto nos lleva a una idea clave: las imágenes tienen un poder profundo sobre nuestro sistema emocional.
Y tomar conciencia de ello puede cambiar la forma en la que miramos…