La fotografía no nació solo de la técnica.
Nació de la alquimia, de las manos que prueban, fallan, mezclan, descubren.
Nació de la curiosidad.
De mirar sin saber exactamente qué estamos buscando.
¿Sabes cómo nació la fotografía?
No nació con una cámara.
Nació de la alquimia, de las manos que probaban, mezclaban, fallaban…
de la curiosidad…y del juego.
Hace siglos, alguien dejó entrar un pequeño rayo de luz, por un agujerito, en una habitación oscura…y descubrió que el mundo podía proyectarse en una pared.
Invertido, sí… pero vivo.
Así nació la cámara oscura. Así empezó todo.
Y quizá lo más interesante es que fue un acto de exploración.
Hoy sabemos, desde la psicología, que el juego es esencial. Que cuando dejamos de jugar, dejamos de descubrir y algo en nosotros se apaga. Jugar ilusiona.
Por eso, hoy quiero proponerte algo muy concreto: quiero enseñarte a construir tu propio cuarto oscuro.
A experimentar. A mirar sin prisa. A dejarte sorprender. A ilusionarte.
Si te apetece probarlo, tienes todas las instrucciones en el link de esta descripción.
Permite que la luz entre.
Porque lo que vemos fuera…
también habla de lo que ocurre dentro.