Si hiciéramos el pequeño esfuerzo de suprimir o reparar esos defectos de nuestro carácter que nos causan malestar o disgusto, nuestro día a día mejoraría de forma exponencial.
Hoy mi reflexión está dedicada a mi madre, la principal artífice de que yo haya depurado mi carácter, la mujer más adorable que conozco, con el ferviente deseo de que su recuperación, tras el injusto atropello que ha sufrido, se produzca del mejor y más rápido modo posible.
¡SÉ QUE TÚ NO TE RINDES CON NADA, MAMÁ BONITA, SIGUE SIENDO TÚ!
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