Eres enviado a gente con necesidad, para activar para ellos liberación. Puedes ser un Elías hoy para una viuda que está muriendo. Muévete.
Cantamos que Dios es grande pero no hemos experimentado su Grandeza; cantamos que Dios es nuestro socorro, pero muy pocos hemos dependido de Él como para esperar que Él nos socorra de las situaciones que enfrentamos. Así, de igual manera, cantamos de su sanidad, de su provisión, de su pronto auxilio, pero muchos no hemos vivido lo que confesamos.
Descubro, entonces, que cantos de aclamación, de exaltación, y aun de adoración, sin entender quién es Él, se convierten en simples consignas de una filosofía religiosa, popular, que no trasciende espiritualmente, y que en lugar de ayudarnos a crecer espiritualmente, nos hunden en una depresión existencial que promueve la creencia de que Dios tiene que moverse a través de los medios materiales que tenemos como única forma para que Él se manifieste a nosotros.