¿Quién es Dios que merece ser aclamado?
Recientemente, mientras en mi lectura devocional leía el salmo 66, el Espíritu me impactó a escribir, y comentar acerca cómo podemos aprender a conocer a Dios.
Cuando ingresé al versículo uno, y leí la instrucción de David, de aclamad a Dios con alegría, surgió en mí inmediatamente la pregunta que dio pie al presente escrito: ¿Quién es Dios que merece ser aclamado?
He visitado una iglesia desde que tenía 4 años de edad. A medida crecía y por motivos de mudanza, he asistido a muchas iglesias y en diferentes países, y me he dado cuenta al hacer este recuento, que todas se parecen, en cuanto a su liturgia. Primero un tiempo de alabanza y adoración como preámbulo del tiempo de predicación.
Como parte de mi participación en cada una de las iglesias de las que participé, aprendí y canté como cualquier otro feligrés del lugar, los cantos propios que se entonaban en esas congregaciones, y descubro ahora, que aunque cantos con letras hermosas, inspiradoras, emotivas, acerca de la fe cristiana, muchos feligreses aclamamos a Dios sin entender quién es El.
Cantamos que Dios es grande pero no hemos experimentado su Grandeza; cantamos que Dios es nuestro socorro, pero muy pocos hemos dependido de Él como para esperar que Él nos socorra de las situaciones que enfrentamos.