El escritor de la epístola de Hebreos establece en el capítulo seis, que el propósito de la doctrina de Cristo es caminar por ella hacia la perfección. En otras palabras, la vida en Cristo es la vida de la perfección.
En el Antiguo Testamento, el término en el idioma hebreo que se traduce al español por perfecto, es: תָם (tam), תָמִים (tamim, en plural), que literalmente significa, ser o estar completo, estar terminado, estar finalizado.
Esta palabra, sin embargo, en muchos textos ha sido traducida no como perfecto sino como “integridad”;
En ambos casos se usa la misma palabra. Así que perfección, o perfecto, es traducido en la Biblia también como integridad. Entendiéndose de alguna manera que la persona es integro para con los demás, pero perfecto para con Dios.