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En 1805 los enseres que se encontraban en la antigua sede parroquial de Los Remedios son trasladados al cercano templo de la Escuela de Cristo. Tres años después en 1808 el arzobispo Peñalver y Cárdenas realiza una visita a la ciudad, que en ese año ya contaba 6,509 habitantes de acuerdo al censo realizado, y es cuando de nuevo la organización de la ciudad se divide nuevamente en tres parroquias: San Sebastián, Los Remedios; ya con sede en el templo de la Escuela de Cristo y San José.
Estas fueron entonces las encargados de la reorganización de las conmemoraciones de la cuaresma y semana santa, ya en La Antigua Guatemala, aunque había quedado en la ciudad algunas cofradías, dentro de ellas podemos mencionar la de Jesús Nazareno de San Jerónimo y la de la Preciosa Sangre, esta última se convertiría con los años en la cofradía del Señor Sepultado o Sociedad del Señor Sepultado de la Escuela de Cristo.
En esta edición de Marchas con Historia, a las puertas del septuagésimo primer aniversario de velación y procesión del Señor Sepultado de la Escuela de Cristo, conoceremos un poco más sobre la orígenes e historia de nuestra Hermandad así como de algunos elementos distintivos de nuestros cortejos de Semana Santa.
El Santo Padre Francisco en su homilía del domingo 5 de mayo de 2013, durante la Santa Misa con ocasión de la Jornada de las Cofradías y de la Piedad Popular mencionaba “Queridas hermandades, la piedad popular, de la que sois una manifestación importante, es un tesoro que tiene la Iglesia y que los obispos latinoamericanos han definido de manera significativa como una espiritualidad, una mística, que es un 'espacio de encuentro con Jesucristo”
Congregados en torno a una misma Fe, muchos somos los partícipes de hermandades, asociaciones, cofradías o grupos organizados a cargo de la conservación, veneración y protección de las imágenes religiosas y de las tradiciones de piedad popular de nuestro país, a quienes dedicamos esta edición de Marchas con Historia.
La Congregación del Oratorio de San Felipe Neri, la Escuela de Cristo, fue la última orden religiosa autorizada en el Reino de Guatemala durante la Colonia, pero después de varios años de esplendor fue perseguida por el gobierno liberal de Justo Rufino Barrios hasta lograr su expulsión; sin embargo, la devoción por sus santos ha trascendido en el tiempo.
La primera sede de la Congregación en La Antigua Guatemala aún es conocida como Escuela de Cristo, aunque su nombre canónico es parroquia Nuestra Señora de los Remedios, los lazos históricos forjados en la fragua de la historia religiosa de nuestra patria unen al Templo de la Escuela de Cristo, con la Parroquia de la Santa Cruz del Milagro, conocida como la Parroquia Vieja, donde la imagen titular del antiguo Oratorio de San Felipe Neri y el Nazareno de La Escuela de Cristo son venerados en la actualidad.
En el marco de los 241 años de traslación en esta edición de Marchas con historia, presentamos las obras del pentagrama fúnebre guatemalateco dedicado a Jesús de las Tres Potencias, el nazareno de la Escuela de Cristo.
La orden de Frailes Menores, más conocida como Frailes Franciscanos, se encuentra anclada profundamente en la historia de Guatemala desde la propia colonización, ya había presencia de ella para 1525 pero fue 5 años después cuando se establecieron formalmente en Almolonga, ya en Panchoy tuvieron una capilla en el solar donde hoy día se ubica La Escuela de Cristo, esta primitiva capilla se destruye en 1575, durante los 10 años posteriores los frailes recaudaron los fondos necesarios para contribuir el portentoso convento y templo Franciscano dos cuadras al norte del primer lugar. Apoyados grandemente por el regidor de las Milpas Altas, Don Gaspar Arias Dávila.
En esta edición de Marchas con Historia, nos es grato compartir con ustedes la vida y obras musicales de un fraile franciscano, que logró amalgamar en su corazón y vocación la profunda devoción y fervor del pueblo guatemalteco, identificado con la piedad popular como comento en una entrevista allá por 1979, “A mi me llaman Procesionero desde que vine a Guatemala en 1952” hablamos pues de: Fray Miguel Ángel Murcia Muñoz
Según una antigua tradición, los cristianos recuerdan “los siete dolores de la Virgen”: momentos en que, perfectamente unida a su Hijo Jesús, pudo compartir de modo singular la profundidad de dolor y de amor de su sacrificio
Esta devoción a la Virgen Dolorosa arraigó en el pueblo cristiano, sobre todo, a partir del siglo XIII, con la aparición de la Orden de los Servitas, que se consagraron a la meditación de los dolores de María. Así nacieron, desde fines de la Edad Media, las dos fiestas del Viernes de Dolores y del 15 de septiembre que es la que hoy celebramos, manifestando la compasión que Nuestra Señora siente por la Iglesia de Cristo, siempre sometida a las pruebas y a las persecuciones. Hoy es el día de repetir amorosamente la famosa secuencia: Stabat Mater Dolorosa, compuesta en el siglo XIII por Jacopone da Todi y reinterpretada a través de los siglos de múltiples formas musicales.
Y es que la música va fuertemente ligada a los estados de ánimo, los sentimientos y los recuerdos, es un medio para expresar, como para despertar emociones, hay un tipo de música para cada emoción, la música nos puede provocar alegría, miedo o tristeza.
La música proporciona sensaciones, endulza nuestras vidas. Un potente crecendo orquestal puede conmovernos y emocionarnos, así como las marchas fúnebres pueden ser proveedoras de una increíble carga emotiva para muchos devotos de nuestras tradiciones de piedad popular.
Nos ayudan a elevar una plegaria al cielo cuando llevamos sobre nuestros hombros a nuestras imágenes de especial devoción y a meditar sobre nuestra fe católica. Así como hacer que nos invada la nostalgia por aquellos que ya no están con nosotros y con quienes compartimos o nos inculcaron nuestra devoción y tradiciones.
El maestro Ramírez Crocker decía “Para todo compositor sus obras son como los hijos, todos son especiales, hay unos hijos más humildes que otros, también en este caso las marchas hay unas más sencillas que otras”
En esta edición presentamos la segunda parte de la biografía y obra del maestro Manuel Antonio Ramirez Crocker, quien luego de una larga y meritoria carrera militar y de formación musical, compuso distintas marchas fúnebres y se convirtió en un compositor prolífico en estas, que lo harían ser recordado como uno de los grandes, de la historia musical de nuestra tierra.
Stabat Mater Dolorosa
Septiembre es un mes en que la Santa Iglesia Católica recuerda con varias festividades dedicadas a la Virgen María, cada 8 de septiembre recordamos su natividad, el 12 de septiembre el santo nombre de María, pero en esta ocasión hablaremos sobre la festividad que cada 15 de septiembre celebramos, la fiesta de los Siete Dolores de la Virgen María, cada uno de los cuales es un evento dolorosísimo en la vida de Nuestra Señora.
Una ley no escrita en el cristianismo dice que, cuando más cerca se encuentra un cristiano de Cristo, más cerca tiene que estar también de la Cruz. Según este principio, María Santísima, aunque completamente inocente y libre de pecado, debía de padecer las amarguras de la Pasión de su Hijo.
A nadie le gusta el dolor, es un sentimiento que envuelve todo el cuerpo con una tristeza y amargura, que arranca del rostro la sonrisa, y del alma la paz. Siempre los cristianos hemos aprendido de la Virgen a mejor amar a Jesucristo. La devoción a los Siete Dolores de la Virgen María se desarrolló por diversas revelaciones privadas.
En esta edición de “Santo Entierro de la Escuela de Cristo” conoceremos más sobre los Siete Dolores de la Santísima Virgen María.
Cada pueblo le da a su historia su propia identidad, es por ello que la tradición oral es importante en la sabiduría de cada lugar. Las tradiciones orales han existido desde la más remota antigüedad y, con frecuencia, han sido el único medio de que han podido valerse las sociedades carentes de medios de registro para conservar y transmitir su historia cultural, pero no por ello esta historia no está llena de incalculable sabiduría.
Si bien, la oralidad de los pueblos, no ha podido estudiarse de una manera sistemática y académica; debido a lo complejo de la misma, los historiadores están conscientes de las grandes aportaciones que estas pueden hacer, porque la tradición oral no riñe con la historia, sino la complementa y enriquece.
Y sobre la historia y la tradición oral se trata en esta edición de su programa “Marchas con Historia” en la cual conoceremos más sobre la milagrosa imagen de Jesús Sepultado de San Felipe.
"Para todo compositor sus obras son como los hijos, todos son especiales, hay unos hijos mal humildes que otros, también en este caso lar marchas hay unas mas sencillas que otras" (Extracto Entrevista a Manuel Antonio Ramírez Crocker)
Las marchas fúnebres son piezas musicales de alta sonoridad, finamente hilvanadas. Tienen la virtud de que en un breve espacio recrean de manera conjunta sentimientos de sosiego, dulzura con los de inquietud, angustia y profunda tristeza. Son la banda sonora que ha acompañado las procesiones de la Semana Santa desde sus orígenes y se han convertido en una de las músicas más arraigadas a la cultura popular guatemalteca.
En este episodio conoceremos la primera parte de la biografía y detalles sobre las marchas fúnebres compuestas por el Maestro Manuel Antonio Ramirez Crocker
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