"Al morir la matinée", de Maximiliano Contenti. Es una noche tormentosa en Montevideo en 1993. Un cine con cierto aire decadente está abierto. Allí se exhibe una película de terror italiana titulada La muerte jamás vista, que atrae la atención de unos pocos asistentes. La sala no cuenta con su proyeccionista habitual, reemplazado por su hija. En esa tardía función, aparecerá un sombrío personaje con la intención de asesinar a todos los espectadores.
Coproducción Uruguay-Argentina; Yukoh Films, Pensa&Rocca Cine, La Gota Cine.
"Los dueños", Ezequiel Radusky, Agustín Toscano. Sergio y su familia son peones de una finca al norte de Argentina. Cuando sus patrones no están, ocupan la casa principal y emulan la vida de los dueños. Una mañana llega a la finca Pía, la hija mayor del dueño, con la intención de quedarse unos días hasta el casamiento de su padre. Esto obliga a los peones a recluirse en su humilde morada, y a cumplir las tareas que les corresponden. El día del casamiento, suponiendo que los dueños no regresarán hasta la madrugada, los peones vuelven a entrar a la casa. Avanzada la noche, Pía y su cuñado entran besándose sin advertir la presencia de los obreros. El descubrimiento es doble, y a partir de este momento, peones y patrones se someterán a un forzado pacto de silencio.
Rizoma Films, Gente No Convencida, INCAA, Ente Cultural de Tucumán
"Si muero antes de despertar", Carlos Hugo Christensen. Encarnación del “cuco” en su versión más siniestra, el lunático que interpreta aquí Homero Cárpena no sólo tiene un aspecto aterrador sino que además niega a Dios y carece de los rasgos humanos que poseían otros colegas suyos, como Peter Lorre en M, de Fritz Lang, o Nathán Pinzón en El vampiro negro.
Producción argentina: San Miguel Films