Sin la pluma de Julio Verne, difícilmente hubiéramos tenido la oportunidad de pasar Cinco semanas en Globo; ni hubiéramos descendido en un Viaje al Centro de la Tierra; no hubiéramos descubierto los tesoros de la Atlántida sumergida, ni aún las mentes más académicas hubieran aprendiendo geografía, astronomía… Sobrepasando los límites de la ciencia, mucho antes de que nadie lo inventara, apareció el primer submarino; las primeras máquinas voladoras; las primeras naves espaciales y naves anfibios que podían desplazarse por agua, tierra y aire…