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Buscar crescimento a qualquer custo pode trazer implicações negativas consideráveis a médio prazo para uma empresa. O foco exclusivo em metas quantitativas sem considerar a sustentabilidade pode resultar em problemas como uma deterioração da qualidade dos produtos ou serviços oferecidos. A pressa em expandir pode levar a práticas comerciais antiéticas, comprometendo a confiança dos clientes e a reputação da empresa. Financeiramente, decisões precipitadas podem levar a investimentos mal planejados e a um aumento não sustentável nos custos operacionais. Além disso, uma abordagem de crescimento descontrolado pode negligenciar o desenvolvimento de talentos e a inovação, componentes essenciais para a competitividade a longo prazo. Em contraste, uma estratégia mais eficaz de crescimento envolve metas realistas e investimentos ponderados. Priorizar a satisfação do cliente, a qualidade dos produtos e serviços, além de adotar práticas éticas, estabelece uma base sólida para um crescimento sustentável. O foco na inovação e no desenvolvimento de talentos garante que a expansão ocorra de maneira equilibrada, promovendo não apenas o crescimento quantitativo, mas também o aprimoramento qualitativo da empresa.
Alguien puede estar enfermo, pero no doliente por una afección gripal, por ejemplo. Se tienen enfermedades, pero la dolencia remite a una enfermedad crónica o grave, se proyecta en el tiempo y quizá hasta conserve algo de espiritual.
Un defecto que perdura, a veces puede confundirse con la melancolía o una enfermedad del mundo moderno, una queja espiritual que deriva en actitudes lacónicas y dulces. La enfermedad es puntual y con un diagnóstico normalmente fácil de establecer, el elemento fundamental de un proceso que tiene un principio, un desarrollo y un final.
Soportar con el significado de apoyar probablemente provenga del inglés, resulta anómalo principalmente en generaciones anteriores que el apoyo sea un soporte. Lo primero que viene a la mente es la relación intempestiva entre dos personas que normalente no se soportan, es decir, cuando la relación está más que deteriorada, existe una carga negativa muy importante. El apoyo sugiere todo lo contrario, estima y proximidad, humanismo y desinterés, afecto y consuelo.
Anticipa un pequeño desastre, parece inevitable que si no se toman medidas la consecuencia puede ser catastrófica, porque va más allá de un fracaso. A todos nos gustaría poder mirar a través del hueco de la llave de una puerta y ver cómo no pegárnosla al asumir riesgos. Pegar como golpear. Pegar primero, ganar, vencer. Existen algunos refranes interesantes como el de “Quien pega primero pega dos veces”. Quien obtiene un buen resultado al principio, consigue un golpe de efecto importante.
El hambre es un dolor que se presenta por lo menos 3 veces por día, es necesario comer para repararlo. Este acto orgánico también podría considerarse un evento espiritual. Algo real, y fugaz aunque recurrente, palpable, hasta el punto de la posesión expresado con el verbo tener. Hay quien defiende el estado anímico del apetito, la felicidad o la tristeza desembocan en una relación muy especial con los alimentos, y ahí radica la duda si es de afecto o desafecto. Curiosamente de las personas se resalta su fugacidad, como no transportan la recurrencia, pasando, antes o después, prima el estado, es decir el verbo estar.
Madres solteras por opción, sin opción, solterones empedernidos y solterones en continua búsqueda. Parejas de hecho que no se casan para meterle un gol a la Iglesia, o a las instituciones o principalmente al papel. Parejas que se embarazan para casarse y meterse algún gol también de rebote. Familias con problemas, donde los progenitores se rehúyen y lo justo se hablan. Con hijos calaveras, padres borrachos o madres ligeras. También familias normales en el sentido más neutro y de la acepción. El abuelo se bebía un huevo abierto con algo de sal mientras la abuela requemaba unas patas amarillas y tiesas de gallina en el fogón de la cocina. A la de Maricastaña la componen hijos, padres y abuelos. Los sábados por la mañana en la humilde casa de los antecesores primeros era para comer macarrones con tomate y albóndigas. El abuelo se bebía un huevo abierto con algo de sal mientras la abuela requemaba unas patas amarillas y tiesas de gallina en el fogón de la cocina. Una vez sacó un nido de ratón detrás de la televisión en blanco y negro con dos pielecitas removiéndose en su interior (buscaban calor) y aquello parecía un cuento de invierno. De Maricastaña.Volvíamos a casa con el cierzo en la cara y con la sensación de haber hecho las cosas bien. Nos sentíamos felices. Estrujar a un padre y a una madre y experimentar el retrogusto de los recuerdos de los abuelos, fortalece, fortalece hasta hoy, incluso a base de sobreponer algo ya forzados, los recuerdos que son recuerdos de recuerdos que poco a poco se van quedando atrás. No sé si lo de toda la vida es viejo o lo que tiene que ser por haber sobrevivido al tiempo es lo que importa. Creo que sí. El tiempo de Maricastaña.
Leí tiempo atrás un buen libro de marineros en el que una de las tramas secundarias de la historia era la apuesta entre el cocinero y el capitán del barco. Incrédulo éste ante la posibilidad de que el primero fuera capaz de prepararle una receta distinta de bacalao durante un viaje que duraría más de un año. Una tras otra el autor fue incorporando a la trama 400 maneras diferentes de cocinar este pez. Yo sólo me sé una; la que una y otra vez durante más de 20 años me preparó mi madre: bacalao al ajoarriero. Debes ponerlo a remojo durante al menos 24 horas, en las que se cambia el agua dos o tres veces. El bacalao que necesitas es el salado y desmigado, que normalmente procede de las partes menos nobles del pez, pero cerciórate de que esté acompañado de la piel. Debes ponerlo a remojo durante al menos 24 horas, en las que se cambia el agua dos o tres veces. Para atinar de verdad en este apartado calculo que necesitarás aproximadamente un año, adaptando la fórmula (tiempo y cambios de agua) al tipo de bacalao que compras en tu zona y la peculiar manera que cada cual tenemos de entender el concepto de salado. Y eso contando que lo cocines por lo menos una vez al mes. Así pues, una vez desalado, debes escurrirlo bien unos minutos antes de meterte en faena, pero sin dejarlo morir de sed.A mi madre con esto le vale, aunque otros añaden patata, zanahoria, pimientón... Vamos, que no es una receta cerrada. Prepara unos dientes de ajo, una cebolla, tomate triturado natural, un pimiento verde, pelín de tomillo y laurel y un buen puñado de pimiento rojo (previamente asado) en tiras. A mi madre con esto le vale, aunque otros añaden patata, zanahoria, pimientón... Vamos, que no es una receta cerrada. Pocha en aceite de oliva virgen extra el ajo, la cebolla, el pimiento verde (que antes habrás partido en trocicos) y cuando los tengas vencidos añade tomate, laurel, tomillo y pimientos. Un minuto después incorpora el bacalao y remueve sin duelo. Déjalo hacerse con toda la paciencia del mundo durante al menos media hora, hasta que los jugos del pez y la gelatina de la piel se dispersen. Si cuando lo pruebes no está en el punto de sal que a ti te gusta, ya sabes que no hiciste bien el primer paso y tendrás una gran excusa para repetir el guiso. En cualquier caso, salado o soso, cómetelo.No sabrá como el de mi madre, seguro, pero tampoco sabe así el de mi suegra y no por ello deja de estar cojonudo. Lo bueno del bacalao, es que si no te va al ajoarriero, te aseguro que lo puedes cocinar de otras 399 maneras. Buen provecho.
El auténtico argentino medio por naturaleza, es inconformista, cuestiona todo. Es sereno y profundamente insolente, pero no superficial, ya que por su saber, instrumentos académicos y el constante, permanente intercambio de pareceres resulta tan independiente que puede llegar a desarmar su propio pensamiento.
Es capaz de tirar fuerte de la punta del mantel de la mesa sin pedir permiso, para saber qué cosas se mantienen en pie y cuáles otras caen y se hacen añicos, sólo para probar sin ninguna pasión por qué sucede una cosa y otra. Cuando un extranjero pregunta sobre el motivo de la Casa de Gobierno sede del ejecutivo, ser pintada de rosa (La Casa Rosada) no imagina que en la respuesta probablemente encontrará las raíces de una de las características más destacadas de la identidad argentina: el conflicto.Según la tradición, o la leyenda para muchos, el color rosa se debe al deseo de Sarmiento de representar simbólicamente la fusión de los partidos que protagonizaron cruentas guerras civiles durante la primera mitad del siglo XIX.Mezclando el color blanco representativo de los Unitarios y el rojo de los Federales se intentaba representar por fin y para siempre la unión de la nación.El Hombre que está solo y espera como lo definió Scalibrini Ortíz(*) no es un tipo fácil. Pregúntele a un argentino su opinión sobre algo o alguien y le contestará: Regular. Y como regular quiere decir bueno o muy bueno y también malo será su oído y el tono de voz o los ademanes que realizó que le darán la interpretación de la respuesta. Dicen que a los gallegos -de Galicia- si les hacemos una pregunta cualquiera nos contestan con otra: ¿será que bebimos en esa fuente? Sin europeos.
Un gran ejecutivo de una gran coporación, un gran tipo, confesó, que sin cotilleos, las empresas serían un aburrimiento, hasta el punto de que no valdría la pena trabajar.
Dicen que los cotilleos, las tramas, los rumores, los chismes y sus habladurías, también los chismecitos de los pueblos pequeños son el principal motivo de la inmigración urbana. Uno de Río dijo que se vino a la Gran Ciudad porque en la maravillosa lo veían por todas partes.
Cabe discutir si Rio es un pueblecito, pero como fue uno de allá que lo dijo, viene al caso, a su favor resaltar que según el filósofo, en las aldeas se encuentra la verdad y no en las ciudades y es de suponer que tampoco en la Gran Ciudad, al contrario de lo que se piensa. Pero tampoco se puede afirmar que Rio sea una aldea, aunque había que poner lo del filósofo.
La increíble conclusión a la que llegan los expertos, hoy, todo, de los expertos (no son fáciles de ver) de por qué esto es así y no de otra manera no es otra que la necesidad del ser humano de hacer amigos. S entiende que hablar mal de los otros, a otros, no sea una exclusividad y que los otros también, para hacer amigos, hablen mal de uno, a sus amigos, que igual también son de uno, o se suponían, a estas alturas no se sabe más, y ahí viene el lío, pero, qué más da.
Resulta al final un mundo lleno de cómplices del cotilleo, con las lenguas a buen recaudo, escuchar su inquina y maldad, conjugarla con la propia supone hacerlo rehén de sus palabras. Y a uno, también de las suyas, para qué nos vamos a engañar.
La oralidad parece precipitada para la generación Gutenberg (que aprendió con libros, todavía lo intenta), adquirir conocimiento era un abrazo temporal, hasta subvertir plazos, hoy ya no, parece.
Se supone difícil seguir a un youtuber, cortando vacíos elimina las pausas propias de la reflexión a partir de la no intromisión de ideas ajenas que modelen las previas para conformar síntesis. Precipita las informaciones, en un horroris vacuum de la palabra, se supone, para impedir la posible desconexión, la volatibilidad del oyente, magnetizar prevalece a construir algo mejor, un mundo entre todos, quizá, la declamación frente al ágora.
Muchas ideas, una avalancha de frases sin pausa, sin aliento, un bombardeo unilateral próximo, quién sabe, a un lavado cerebral, ciertamente maniqueo y probablemente autoritario, la arenga se superpone al diálogo, la consigna, al debate, los pequeños y modernos líderes, cuántos, a las viejas plazas públicas.
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