A mediados del siglo XIX, mientras España atravesaba revoluciones políticas, guerras civiles y profundas transformaciones sociales, una revolución silenciosa comenzaba a extenderse por el territorio: la del ferrocarril.
La inauguración en 1848 de la línea Barcelona–Mataró, impulsada por el empresario Miquel Biada, marcó el inicio de una nueva era en la historia del transporte y de la economía española. Por primera vez, el país comenzaba a integrarse en la gran transformación tecnológica que ya estaba cambiando Europa desde las primeras locomotoras de George Stephenson.
El desarrollo ferroviario se aceleró especialmente tras la Ley General de Ferrocarriles de 1855, aprobada durante el gobierno de Baldomero Espartero, que impulsó la construcción de una red destinada a conectar Madrid con los principales puertos y regiones económicas del país. A partir de entonces, los raíles de hierro comenzaron a transformar el paisaje, la economía y la percepción misma del territorio.
El ferrocarril redujo distancias, integró mercados, impulsó nuevas actividades económicas y contribuyó decisivamente a la construcción del Estado contemporáneo. Pero también generó grandes inversiones, especulación financiera y crisis económicas que marcarían la evolución del país en la segunda mitad del siglo XIX.
En este episodio de Herencia invisible exploramos cómo el tren —símbolo de la modernidad industrial— cambió la forma de viajar, de comerciar y de imaginar el espacio en la España del siglo XIX.
Una revolución silenciosa que, sobre raíles de hierro y vapor, ayudó a construir la España contemporánea.
Obra: En este Lugar
Música de https://www.fiftysounds.com/es/