Hoy vamos a hablar de misterio, como siempre, pero también de crímenes, y lo hacemos en el sentido más literal del término, porque hablamos de la tipología de crimen más usual en el arte: la falsificación de obras.
Digamos una cosa sobre los falsificadores de arte: ¡son increíblemente buenos!
Combinan crimen y belleza, misterio e intriga.
Además, los museos y colecciones de todo el mundo están repletos de ellos a pesar de negarlo rotundamente.
¿Pero quién son?
Son pintores dotados de una técnica extraordinaria pero desprovistos de cualquier tipo de estilo proprio… de identidad.
¿Artistas fallidos? Bueno, tal vez.
Pero lo que está claro es que todos están obligados a vivir en las sombras, todos… menos unos pocos, unos que literalmente han hecho historia.