La apostasía es negar lo que antes se ha creído de la bendita Palabra de Dios expresada en la Biblia. Niega la doctrina de la Trinidad y la reencarnación de Cristo. Trae consigo degradación moral, egoísmo, amor al dinero, espíritu de orgullo, blasfemia, ingratitud y muchos otros pecados morales, y se extenderá cada vez más a medida que nos vayamos acercando a los días de la Gran Tribulación.