En este capítulo, Adrián Alfaro nos invita a conocer a Charlie Brown y no en el sentido explícito de la tira cómica, si no más bien, re-conocer que todos llevamos un Charlie Brown (un personaje) por dentro. Nos habla de la aceptación a esas sensaciones que a veces nos agobian, que nos paralizan, y de las que escapar, si lo miramos bien, puede ser más difícil que afrontarlas. Toca el tema de la dualidad en la mente y como ella no entiende de negaciones, así también, de cómo en cada uno de nosotros, habitan un crisol de posibilidades. Somos luz y sombra, y todo ello nos hace únicos.