Análisis de los recursos musicales y narrativos fuera de época que grandes directores usan de forma deliberada para atrapar al espectador actual. En una nueva edición de Prohibido Contar Ovejas en esRadio, el presentador Felipe Couselo, acompañado por Dani Palacios, Juanma González y Gonzalo Contreras, dedica el programa a analizar los anacronismos intencionados en el cine. A diferencia de los errores históricos fortuitos, se centran en aquellas películas donde los directores introducen de forma deliberada elementos fuera de su época, principalmente musicales y narrativos, para lograr un determinado efecto estético, rítmico o dramático. El debate se abre con una de las obras más emblemáticas en este sentido: Moulin Rouge!, dirigida por Baz Luhrmann en 2001. Los colaboradores recuerdan el enorme impacto que supuso Moulin Rouge! en su estreno y la fiebre posterior por sus completísimas ediciones en DVD, que incluían menús ocultos y abundante material extra. Gonzalo Contreras destaca el nerviosismo técnico de Luhrmann y cómo su estilo hiperbólico y videoclipero —que ya se vio en Romeo + Julieta y más tarde en El Gran Gatsby o Elvis— encaja a la perfección con la banda sonora contemporánea en una historia ambientada en el París de 1899. Canciones de David Bowie, Queen o t.A.T.u. sirven para conectar de forma inmediata con el espectador moderno, destacando la escena del popurrí amoroso en el elefante como el punto de inflexión definitivo donde la película termina de atrapar al público. El segundo título analizado es Malditos Bastardos, la aclamada obra de Quentin Tarantino de 2009 ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Dani Palacios resalta cómo el realizador utiliza la música de forma magistral para romper las barreras temporales, utilizando el tema "Cat People (Putting Out Fire)" de David Bowie —compuesto en los años ochenta— en una de las escenas más tensas del filme. Además, se debate sobre la inclusión de composiciones clásicas de Ennio Morricone para películas italianas de los setenta y el anacronismo formal que supone la proyección dentro de la propia película, cuya edición ágil emula técnicas muy posteriores a los años cuarenta. La tertulia destaca la licencia histórica que se toma Tarantino al reescribir el final de la guerra en una sala de cine, convirtiendo el metraje en una obra maestra absoluta. A continuación, el equipo aborda Destino de Caballero, el filme de 2001 protagonizado por Heath Ledger que traslada los códigos de las comedias adolescentes y el cine de pandilleros a la Edad Media. El uso de temas míticos de Queen, Eric Clapton o Robbie Williams sirve para insuflar un aire festivo y deliberadamente juvenil a las justas medievales, creando una atmósfera que emula los espectáculos deportivos actuales. Juanma González repasa la trayectoria del director Brian Helgeland, responsable también de guiones brillantes como el de L.A. Confidential o la turbulenta producción de Payback con Mel Gibson, señalando cómo este enfoque desenfadado y pop convirtió a la película en un clásico de culto muy disfrutable para su generación. Finalmente, los tertulianos se detienen en la comedia de culto Los Caballeros de la Mesa Cuadrada, dirigida por Terry Gilliam y Terry Jones en 1975. En esta joya de los Monty Python, el anacronismo se utiliza como una herramienta de sátira política y social brutal, presentando a campesinos medievales que debaten sobre anarcosindicalismo o caballeros que discuten sobre la velocidad de vuelo de las golondrinas europeas y africanas. El colofón del filme, donde la fantasía medieval se rompe por completo al irrumpir la policía moderna en el rodaje, sirve para ilustrar la genialidad de un grupo que rompió la cuarta pared como nadie. La conversación concluye reflexionando sobre cómo la irreverencia de los cómicos británicos, que en su día escandalizó a los sectores conservadores, choca hoy con la cultura de la cancelación de la izquierda progresista, demostrando que su humor sigue siendo tan incómodo como necesario.