Cada martes de julio, acompaña a Laura Montes en un recorrido por los casos criminales más impactantes de Sevilla. En esta entrega de Sevilla Negra, Laura Montes aborda uno de los casos criminales que más conmoción causó en la sociedad sevillana en los últimos años: el conocido como el triple crimen de Dos Hermanas, cometido en septiembre de 2017. La reconstrucción de los hechos arranca el 16 de septiembre de 2017, fecha en la que Sandra Capitán, embarazada de tres meses, y su hija Lucía, de seis años de edad, desaparecieron de su domicilio en la barriada de Bellavista. La vivienda presentaba signos de una interrupción abrupta de la vida cotidiana lo que hizo sospechar a los investigadores de la Policía Nacional que no se trataba de una marcha voluntaria. El padre de la menor, Joaquín, acudió a recogerla según lo pactado con su expareja, pero al no encontrar a nadie dio la voz de alarma a la familia de Sandra, cuya madre interpuso la denuncia correspondiente. Paralelamente, la investigación sumó un nuevo nombre: Yilmaz Giraz, alias el Turco, pareja sentimental de Sandra, quien también había desaparecido. Con un historial vinculado al narcotráfico y a las mafias turcas, la policía orientó las pesquisas hacia un posible ajuste de cuentas. Las pistas condujeron a los agentes hasta un inmueble de la calle Cerro Blanco, en la barriada de Ibarburu en Dos Hermanas. En este punto, la narración destaca la cobertura periodística en directo que se realizó para el diario ABC, detallando la llegada de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y el despliegue policial en la zona. La búsqueda culminó el 1 de octubre de 2017 con el hallazgo de los tres cuerpos sin vida sepultados bajo una losa de hormigón en una fosa en el baño de la vivienda. Los asesinos utilizaron sosa cáustica para intentar acelerar la descomposición de los cadáveres y dificultar su identificación. Las pruebas forenses y las facturas de compra de hormigón encontradas en registros anexos apuntalaron la acusación contra los implicados. El juicio posterior sentó en el banquillo a siete personas, destacando como principales responsables a Ricardo García Hernández, alias el Pollino, y a su padre Ricardo García Gutiérrez, alias el Cabo. En 2022, el Tribunal Supremo confirmó para ambos la pena de prisión permanente revisable por unos crímenes motivados por una deuda económica que el entorno de los acusados mantenía con Yilmaz Giraz.