Nosotros estamos en un mundo prendido en llamas y pronto la destrucción abrasará por completo a esta tierra. Dios, como un padre amante, nos llama a saltar sin miedo hacia sus brazos de amor, para salvarnos de la muerte eterna. Pero al igual que el niño de la historia, muchas personas viven en la incertidumbre, el temor y la indecisión.