Nagasaki fue peor que Hiroshima. La tecnología de fisión volvía a pasar de la teoría a la práctica. Tras su descubrimiento, una mujer, Lise Meitner que se opuso desde el primer momento a su puesta en práctica, cuando apenas era una teoría bien fundamentada sobre el papel y su aplicación no necesariamente bélica.
Después de caer la segunda bomba de fisión (primera de plutonio) sobre población civil un 9 de agosto de 1945, EE.UU. y la URSS ya tienen puesta su mirada en una tecnología aún más destructiva. La fusión nuclear. Por fortuna, nunca se llegó a lanzar una bomba de estas características sobre población, llamada bomba de hidrógeno. Y, 78 años después, la humanidad está más cerca de un uso civil de la fusión.
La promesa de una energía casi ilimitada con pocos residuos... y con muchos peros. Porque técnicamente su desarrollo es muy complejo y caro, además de no ser absoluta y 100% limpia, aunque más que la actual energía nuclear de fisión. En 2022, un laboratorio nacional de EE.UU. que durante décadas ha sido pieza clave del armamento nuclear americano, anuncio que había conseguido más energía de fusión que la empleada para producirla, gracias a unos láseres. Europa no se queda atrás. ¿Estamos ante una nueva carrera atómica civil? ¿Hay, acaso, siempre un trasfondo militar? ¿Es posible tener la energía de las estrellas en nuestra mano de forma casi infinita?