Pase ahora a observar su mente. Ya no guíe a su mente hacia un lugar especial, sino permita que ella vaya libre a donde quiera, sin tratar de retener ni de rechazar ninguna imagen, pensamiento, recuerdo, sentimiento o cualquiera que sea el contenido que su mente desee explorar, observe lo que su mente le quiera presentar, mire sin juzgar y sin activar las funciones intelectuales (pensamiento, crítica, juicio, etc.) ni afectivas (sentimientos, emociones), quédese allí la mayor parte de tiempo posible, comenzando por 3 a 5 minutos, hasta llegar a 10 o 20 minutos. Si llega a distraerse activando la parte intelectual o afectiva de su mente o fijando o rechazando alguna de las imágenes o ideas, simplemente regrese a la observación desaprensiva, regrese a ella cuantas veces se distraiga (es muy normal distraerse).
¿Quieres más meditaciones guiadas, artículos sobre investigaciones científicas e informaciones sobre mindfulness, consultas y saber sobre nuestros talleres?,