En 1982, Michael Fagan, un hombre con problemas mentales, entró en el palacio de Buckingham por una ventana por la noche y llegó hasta la habitación de Isabel II sin ser detectado por nadie. La reina, cuando vio al tipo sentado en su cama le dijo: "Creo que se ha equivocado de habitación". Ambos estuvieron charlando hasta que a los diez minutos llegó la seguridad.