A cada uno de nosotros Dios lo ha puesto en un lugar particular para que sirva a la construcción del Reino.
Algunos como profesionistas, otros como empleados, otros más como padres de familia, como hijos. En cada una de nuestras actividades, estamos obligados por nuestro bautismo a construir el Reino que, de acuerdo a san Pablo, es "justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo".
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