Qué bien nos haría hoy el tomar para nosotros los cristianos ”los que estamos buscando con todo nuestro corazón seguir al Señor”, estas palabras de san Pablo a Timoteo. Hermanos, el mundo hoy ya está cansado de tantos sermones, de palabrerías huecas acerca de Dios, de la caridad. Lo que quiere es vernos a nosotros, los cristianos, viviendo lo que Jesús nos mostró con su propia vida, lo que él nos encomendó vivir y testificar en medio de la comunidad.
Es preciso, pues, que pongamos más atención en nuestro comportamiento cotidiano de manera que éste refleje lo que Dios está haciendo en nosotros, en nuestra vida y en nuestra familia. Necesitamos ser, como le pide san Pablo a Timoteo, modelos de la vida cristiana para que podamos más adelante decir, como lo afirma en otra de sus cartas, "sean imitadores míos, como yo lo soy de Cristo". Qué gran compromiso.
Lo más grave es que si no logramos esto, entonces ¿cómo se decidirán a cambiar los que, a pesar de haber sido bautizados, se han dejado arrastrar por las costumbres de este mundo? Si ellos no nos ven ser diferentes, ¿cómo creerán que efectivamente la vida cristiana es otra cosa? Pongamos, pues, atención y mostrémonos como hombres y mujeres llenos de fe, de caridad; cuidando nuestro vocabulario y el modo de tratarnos entre nosotros. De nuestro testimonio depende en gran medida también la salvación de los demás.
Support the show