Es común que circulen, sobre todo por la internet, muchos mensajes alarmantes sobre el fin del mundo, que como vemos en esta lectura, no es novedad, pues ya en tiempos de san Pablo ocurría lo mismo. En este pasaje que acabamos de leer podemos ver cómo el apóstol retoma una de las enseñanzas importantes sobre este tema dada por Jesús al respecto: “Estén siempre preparados, pues no saben ni el día ni la hora... Vendrá como un ladrón en medio de la nocheâ€.
El cristiano, mis amados hermanos, siempre está preparado, pues vive en gracia y no está pensando en cuándo morirá o cuándo será el final de los tiempos, estas son cosas que sólo nos distraen de nuestras obligaciones diarias, especialmente de la construcción del Reino. Los únicos que viven angustiados son los necios, los que les gusta jugar con fuego y van dejando pasar el tiempo sin confesarse, sin ponerse en paz con Dios, sin llevar una vida ordenada conforme al Evangelio.
Esos tales, viven en la oscuridad y no en el día, y si llegan a morir en ese estado, para ellos habrá sido el final de los tiempos y tendrán que enfrentar su necedad que puede constarles la eternidad gloriosa. No seamos así nosotros. Busquemos siempre vivir en gracia. Esto hace que nuestra vida esté siempre llena de la paz de Dios y además tendremos en nosotros la luz del Espíritu, su amor y su gracia para vivir en plenitud esta vida y estaremos listos para cuando el Señor nos llame a su casa a vivir eternamente con él. Vive, pues, siempre en gracia.
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