En esta época en la que -no sé si es el sentir principal- se percibe que existe en el mundo un sentido muy difundido de orfandad, sentimos que vivimos en un mundo huérfano. En cambio, esa palabra pronunciada por Jesús posee una gran importancia cuando nos asegura: 'No les dejo huérfanos, les doy una madre'. Y esta verdad también es nuestro orgullo: tenemos una madre, una madre que está con nosotros, que nos protege, que nos acompaña, que nos ayuda, incluso en los momentos más difíciles y en las peores situaciones
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